Actualizaciones clĆ­nicas en salud reproductiva

Riesgo de malformaciones fetales

Fecha de la revisión mÔs reciente: 08/10/2025

Este recurso es para profesionales de salud. Si usted busca información de salud personal sobre el aborto con pastillas, visite esta pÔgina web: www.ipas.org/AbortoConPastillas

Recomendación:

  • No hay evidencias de que la exposición a la mifepristona sola cause malformaciones fetales. La exposición al misoprostol estĆ” asociada con un pequeƱo aumento en el riesgo de malformaciones si la persona continĆŗa con el embarazo y decide no interrumpirlo. A las personas cuyo embarazo continĆŗa despuĆ©s de administrado el misoprostol se les debe ofrecer consejerĆ­a sobre el riesgo de anomalĆ­as congĆ©nitas si deciden llevar el embarazo a tĆ©rmino.

Grado de la recomendación: fuerte

Calidad de la evidencia:

  • Mifepristona: muy baja
  • Misoprostol: muy baja

Antecedentes

La tasa esperada de malformaciones fetales en la población general es de un 3% (Dolk, Loane y Garne, 2010). La exposición a ciertos medicamentos, infecciones, radiación o drogas durante el desarrollo embrionario o fetal puede causar mayor riesgo de malformaciones fetales si el embarazo continúa.

Mifepristona

Existen datos limitados sobre la continuación del embarazo después de la exposición a la mifepristona sin misoprostol. Dos revisiones sistemÔticas realizadas en 2024, cada una de 13 estudios observacionales, no encontraron ninguna evidencia de que la mifepristona sea un teratógeno (Jingran, Yan y Xiaoying, 2024; Turner et al., 2024). En el estudio prospectivo mÔs extenso con 46 mujeres que continuaron su embarazo después de tomar mifepristona, ocurrieron ocho abortos espontÔneos y dos malformaciones fetales mayores en los embarazos que continuaron (5.3%). No se pensó que las dos malformaciones estaban relacionadas con la exposición a la mifepristona, sino que posiblemente fueron el resultado de otras afecciones médicas (Bernard et al., 2013). Un anÔlisis realizado en 2025 de informes de seguridad poscomercialización encontró que la mifepristona no estaba asociada con defectos estructurales del corazón fetal (Liu et al., 2025).

Misoprostol

Los reportes de casos, estudios de cohorte (da Silva Dal Pizzol, et al., 2005; Vauzelle et al., 2013) y estudios de casos y controles (da Silva Dal Pizzol, Knop y Mengue, 2006) muestran que la incidencia de anomalías congénitas específicas alcanza su punto mÔximo si el misoprostol se administra entre 5 y 8 semanas después de la fecha de última menstruación (FUM) y no estÔ asociada con anomalías después de la exposición después de las primeras 13 semanas desde la FUM (Philip, Shannon y Winikoff, 2002). Las anomalías mÔs comunes asociadas con el uso de misoprostol son el síndrome de Mӧbius, un síndrome raro de parÔlisis de los nervios craneales asociada con anomalías de las extremidades, defectos craneofaciales y defectos de las extremidades caudales (da Silva Dal Pizzol et al., 2006; Jingran, Yan y Xiaoying, 2024). Aunque no se ha establecido claramente, el mecanismo propuesto para las anomalías es disrupción vascular producida por las contracciones uterinas, que causa trastorno del desarrollo fetal (GonzÔlez et al., 2005; Shepard, 1995).

En una revisión sistemÔtica realizada en 2024 de nueve estudios observacionales con 5073 casos con anomalías y 11,778 controles, se estimó una razón de momios de 2.69 para anomalías congénitas después de la exposición al misoprostol (Jingran, Yan y Xiaoying, 2024). En línea con estudios anteriores (Auffret et al., 2016; da Silva Dal Pizzol et al., 2006), la razón de momios estimada para la secuencia de Mӧbius fue de 26, para los defectos transversos terminales de las extremidades fue de 11 y para la hidrocefalia fue de 3.

Aunque la tasa de exposición al misoprostol es mÔs alta en niños y niñas que nacen con defectos característicos, como el síndrome de Mӧbius, dado que las anomalías son tan raras, existe en general un bajo riesgo de que una mujer que toma misoprostol antes de las 13 semanas de gestación y lleva su embarazo a término tenga un hijo con una malformación congénita relacionada con la exposición al misoprostol. El riesgo de malformación relacionada con la exposición al misoprostol es menor de 10 por cada 1000 exposiciones (Philip, et al., 2002).

Referencias bibliogrƔficas

Auffret, M., Bernard-Phalippon, N., Dekemp, J., Carlier, P., Gervoise Boyer, M., Vial, T. y Gautier, S. (2016). Misoprostol exposure during the first trimester of pregnancy: Is the malformation risk varying depending on the indication? European Journal ofObstetrics & Gynecology and Reproductive Biology, 207, 188-192.

Bernard, N., Elefant, E., Carlier, P., Tebacher, M., Barjhoux, C., Bos‐Thompson, M. y Vial, T. (2013). Continuation of pregnancy after first‐trimester exposure to mifepristone: An observational prospective study. BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology, 120(5), 568-574.

da Silva Dal Pizzol, T., Knop, F. P. y Mengue, S. S. (2006). Prenatal exposure to misoprostol and congenital anomalies: Systematic review and meta-analysis. Reproductive Toxicology, 22(4), 666-671.

da Silva Dal Pizzol, T., Tierling, V. L., Schüler-Faccin, L., Sanseverino, M. T. V. y Mengue, S. S. (2005). Reproductive results associated with misoprostol and other substances utilized for interruption of pregnancy. European Journal of Clinical Pharmacology, 61(1), 71-72.

Dolk, H., Loane, M. y Garne, E. (2010). The prevalence of congenital anomalies in Europe. Rare Diseases Epidemiology, 349-364.

Gonzalez, C. H., Vargas, F. R., Perez, A. B. A., Kim, C., Brunoni, D., Marques‐Dias, M. J. y de Almeida, J. C. C. (2005). Limb deficiency with or without Mƶbius sequence in seven Brazilian children associated with misoprostol use in the first trimester of pregnancy. American Journal of Medical Genetics, 47(1), 59-64.

Jingran, G., Yan, D. y Xiaoying, Y. (2024). Risk of teratogenicity in continued pregnancy after gestational exposure to mifepristone and/or misoprostol: a systematic review and meta-analysis. Archives of Gynecology and Obstetrics, 310(3), 1331–1342.

Liu, R., Wang, J., Wang, Q., Zhang, Y. y Yuan, F. (2025). Mifepristone-related foetal cardiac adverse events: findings from the postmarketing safety reports. Journal of Obstetrics and Gynaecology, 45(1), 2528093.

Philip, N. M., Shannon, C. y Winikoff, B. (2002). Misoprostol and teratogenicity: Reviewing the evidence. Nueva York: Population Council.

Shepard, T. H. (1995). Mƶbius syndrome after misoprostol: A possible teratogenic mechanism. The Lancet, 346(8977), 780.

Turner, J. V., Garratt, D., Barwick, A., McLindon, L. A., Spark, M. J. y Smith, A. (2024). Congenital and Fetal Effects After Mifepristone Exposure and Continuation of Pregnancy: A Systematic Review. Clinical Pharmacology & Therapeutics, 116(5), 1207–1216.

Vauzelle, C., Beghin, D., Cournot, M.-P. y Elefant, E. (2013). Birth defects after exposure to misoprostol in the first trimester of pregnancy: Prospective follow-up study. Reproductive Toxicology, 36, 98-103.