El aborto no es un crimen

Las leyes que penalizan el aborto suponen que la amenaza de detención o prisión impedirá que las mujeres tengan abortos. La realidad es que el aborto siempre será necesario.Pero las leyes que penalizan el aborto hacen poco por disminuir el número de abortos, sino que aumentan la probabilidad de que el aborto sea inseguro. Las leyes de aborto punitivas tienen efectos nocivos en la salud y los derechos humanos de las mujeres y estigmatizan aun más el aborto, un procedimiento médico seguro y común. Las leyes no deben emplearse para asustar, avergonzar o encarcelar a una mujer por interrumpir su embarazo.