Un triunfo para las mujeres: la Corte Suprema de EE. UU. defiende el derecho al aborto

Entrevista: prestadora de servicios nacional, perspectiva internacional 

martes, 28 de junio de 2016

La decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de anular una ley de Texas que impone exigencias indebidas en las clínicas de aborto es una victoria significativa no solo para las mujeres en Estados Unidos, sino también para las mujeres en todo el mundo. Destaca tanto la importancia del acceso de las mujeres a los servicios de aborto como evidencia concreta de que el aborto es un procedimiento médico muy seguro.

La Dra. Dalia Brahmi, Directora de Asuntos Clínicos de Ipas, ejerce también como prestadora de servicios de aborto en Carolina del Norte.  Le preguntamos cuál es su parecer respecto al fallo más radical de la corte acerca del aborto en más de dos décadas:

¿Cuál fue su reacción inmediata al fallo sobre la ley de Texas?

Brahmi:  Me impresiona el hecho de que es un triunfo para las mujers en todas partes del mundo y para las personas que genuinamente desean que todas las personas tengan acceso a los servicios de salud, incluidos los servicios de aborto seguro. Como prestadora de servicios en Carolina del Norte y como médica que viaja frecuentemente a clínicas de salud en muchos de los países donde trabaja Ipas, soy muy consciente de que las barreras innecesarias al aborto ponen la salud de las mujeres en riesgo.

En su opinión mayoritaria, la corte habla a fondo sobre la evidencia que señala la seguridad del aborto e indica que “muchos procedimientos médicos, incluido el parto, son mucho más peligrosos para las y los pacientes...”

Brahmi:  Fue alentador ver que la Corte Suprema reconoce de manera tan explícita que el aborto es sumamente seguro y que las complicaciones del aborto son raras.

Cada año, Ipas publica Actualizaciones clínicas en salud reproductiva para ofrecer a profesionales de la salud en todas partes del mundo acceso a recomendaciones basadas en evidencia sobre el aborto y la atención postaborto. Año tras año, la evidencia sobre la seguridad y las bajas tasas de complicaciones es muy clara. En el caso del aborto en el primer trimestre con aspiración por vacío, por ejemplo, las tasas de complicaciones son de menos del dos por ciento, y los eventos adversos serios son muy raros.

Los partidarios de la ley de Texas dijeron que las restricciones reguladoras impuestas por la ley tenían como objetivo mejorar la salud y seguridad del aborto; sin embargo, la corte dijo que no había ninguna evidencia que indicara que tan siquiera una sola mujer había recibido mejor tratamiento como resultado de la ley.

Brahmi: Eso no es sorprendente. En muchos países del mundo, los gobiernos han impuesto, y continúan proponiendo, cargas innecesarias para las mujeres que buscan servicios de aborto, a pesar de que no hay absolutamente ninguna base probatoria para esas exigencias.

En los países donde trabaja Ipas, enfrentamos de manera rutinaria barreras reguladoras que no logran que el aborto sea más seguro. Zambia es un ejemplo. Hay una gran escasez de médicos en Zambia, especialmente en las zonas rurales. Sin embargo, la ley de Zambia referente al aborto exige que las mujeres que buscan un aborto obtengan las firmas de no solo un médico sino tres. Cumplir con esa exigencia es casi imposible para muchas mujeres y es contrario a la evidencia compilada por la OMS y promovida por Ipas de que una variedad de profesionales de la salud capacitados, incluidas las enfermeras y parteras, pueden prestar servicios de aborto.

¿Qué sucede cuando las leyes y regulaciones gubernamentales restringen excesivamente el acceso de las mujeres a los servicios de aborto?

Brahmi: Las leyes que restringen o penalizan el aborto no impiden que las mujeres tengan abortos; les niegan a las mujeres la dignidad y el acceso a los servicios de salud que merecen. Un reciente estudio publicado en la revista The Lancet, sobre la incidencia mundial del aborto, dijo que no hay ninguna asociación entre la tasa de aborto y las causales por las cuales el aborto es permitido por la ley. En otras palabras, si su meta es impedir que las mujeres tengan abortos, las leyes restrictivas no funcionan. Simplemente obligan a las mujeres a tener abortos menos seguros que pueden presentar un riesgo para la salud de las mujeres.

Como la Jueza Ruth Bader Ginsburg escribió en su opinión concurrente ayer, “Debido a [estas] realidades, es inconcebible que H. B. 2 genuinamente podría proteger la salud de las mujeres, e innegable que la ley simplemente lograría que les resulte más difícil obtener servicios de aborto”.