Conozca a la experta: midiendo el estigma en torno al aborto

jueves, 20 de noviembre de 2014

Kristen Shellenberg, PhD, asesora senior de Ipas en investigación

La Dra. Shellenberg recientemente co-redactó un número especial de Women and Health sobre el estigma en torno al aborto. El número especial también destaca “Developing a Scale to Measure Stigmatizing Attitudes and Beliefs about Women Who Have Abortions: Results from Ghana and Zambia” (Creando una escala para medir las actitudes y creencias estigmatizantes acerca de las mujeres que tienen abortos: resultados de Ghana y Zambia), un artículo que ella co-redactó con Leila Hessini, directra de acceso comunitario en Ipas, y Brooke Levandowski, antigua asesora senior de Ipas en investigación. El estudio destaca la creación y los resultados del uso de la escala de Ipas conocida como SABAS (por las siglas en inglés de Escala de Actitudes, Creencias y Acciones Estigmatizantes) en dos países.

P: ¿Qué propició la creación de SABAS?

R: En el año 2008, Ipas tomó la decisión estratégica de entender mejor el estigma en torno al aborto y empezar a crear un conjunto de evidencia que informaría los esfuerzos de la organización por abordar este asunto en los países donde tenemos programas. En ese tiempo, se estaban realizando relativamente pocas investigaciones sobre el tema del estigma relacionado con el aborto y no había disponibles herramientas cuantitativas para medir dicho estigma desde la perspectiva de las personas y comunidades: no entre las mujeres que estaban teniendo abortos o entre profesionales clínicos que prestaban ese servicio, sino entre las y los integrantes de las comunidades donde estábamos trabajando. Por lo tanto, Ipas buscó (y recibió) fondos para crear una escala que mediría el estigma relacionado con el aborto a nivel individual y comunitario, en Ghana y Zambia.   La investigación siguió un riguroso proceso para la creación de la escala, que produjo una herramienta que puede utilizarse en múltiples puntos en el ciclo de un proyecto/investigación y en múltiples contextos del país. Con el tiempo, Ipas logró crear una herramienta útil que mide las actitudes, creencias y acciones de cada persona hacia las mujeres que interrumpen un embarazo. La escala comprende tres dimensiones del estigma: 1) estereotipado y etiquetado negativos, 2) exclusión y discriminación, y 3) temor al contagio.

 

P: ¿Cómo prevés que se utilizará SABAS para la creación de intervenciones para mitigar el estigma?

A: SABAS es una herramienta para medir múltiples dimensiones del estigma en torno al aborto y puede ser utilizada en el campo para la investigación formativa antes de diseñar e implementar la intervención. La escala puede ayudar a las personas a identificar qué dimensiones del estigma son las más prevalentes en las áreas donde trabajan y determinar qué tipos de contenido o mensajes relacionados con el estigma deben incluirse en una intervención para mitigar el estigma. Por ejemplo, las organizaciones que utilizan la escala quizás identifiquen que la población objetivo recibe una alta calificación en temor al contagio y concluyan que esto debe ser un enfoque de su intervención. SABAS también puede utilizarse como examen preliminar y posterior para medir cambios en actitudes entre personas o como medida de línea base/línea final para detectar cambios a nivel comunitario a lo largo del tiempo. SABAS puede utilizarse en su totalidad o acortarse para incluir solo una o dos subescalas. Tiene una estructura sencilla que facilita la calificación: una calificación más alta representa actitudes y creencias más estigmatizantes acerca de las mujeres que tienen un aborto. Invitamos a cada usuaria o usuario a utilizar las calificaciones como variables continuas o a crear límites que sean apropiados para su contexto o entorno. Además de haber sido utilizada en Ghana y Zambia, SABAS ha sido probada y validada en Kenia y Uganda y está siendo utilizada por Ipas y otras organizaciones de salud reproductiva para entender y medir el estigma en diversos contextos. Invitamos a investigadores y profesionales que evalúan los programas a adaptar la escala acorde a sus necesidades específicas.

P: ¿Podrías explicar algunos de los resultados de Ghana y Zambia y lo que estos significan con relación a entender mejor el estigma en torno al aborto.

R: Las calificaciones promedio de SABAS fueron de 47 en Ghana y 51 en Zambia (de una calificación total posible de 90), lo cual indica que niveles moderados de actitudes, creencias y acciones estigmatizantes existían entre las poblaciones del estudio. Para la subescala de estereotipado negativo (calificación máxima de 40), las calificaciones promedio fueron de 25 en Ghana y 26 en Zambia.  Para la subescala de exclusión y discriminación (calificación máxima de 35), las calificaciones promedio fueron de 16 en Ghana y Zambia. Por último, para la subescala de temor al contagio (calificación máxima de 15), las calificaciones promedio fueron de 6 en Ghana y 9 en Zambia. Las calificaciones de las subescalas también indican que existen niveles moderados a altos de estigma en las comunidades donde recolectamos los datos. Otra manera de utilizar los datos de SABAS es para examinar el porcentaje de personas encuestadas que están de acuerdo o totalmente de acuerdo con cada punto de SABAS, como una manera de identificar qué puntos contribuyen más a las calificaciones de un país. En Ghana, el mayor porcentaje de personas que estuvieron de acuerdo está concentrado en la subescala de estereotipado negativo, donde entre el 35% y el 91% de las personas encuestadas estuvieron de acuerdo con esos ocho puntos. En Zambia, el porcentaje de personas que estuvieron de acuerdo con los puntos de estereotipado negativo varió entre el 55% y el 84% y el porcentaje de aquéllas que estuvieron de acuerdo con los puntos de temor al contagio fue bastante alto, con el 63% de las personas encuestadas de acuerdo en que las mujeres que tienen un aborto pueden enfermar a otras personas y que un hombre que tiene relaciones sexuales con una mujer que ha tenido un aborto se infectará con una enfermedad.  En ambos países, las calificaciones de la escala total, así como de las subescalas y respuestas a cada punto por separado, nos proporcionan una riqueza de información sobre cómo se manifiesta el estigma en torno al aborto en estos contextos, y la cual podemos utilizar para diseñar el contenido y los mensajes de nuestras intervenciones.

 

P: ¿Puedes compartir otras investigaciones en curso o información reunida en otros países utilizando SABAS?

R: Como mencioné anteriormente, hemos recolectado datos de SABAS en Kenia y Uganda, y actualmente estamos explorando estos resultados.  Además, SABAS será utilizada por Ipas en Etiopía en los próximos meses, lo cual nos permitirá entender mejor el estigma en torno al aborto en el contexto africano. Asimismo, IPPF ha adaptado SABAS para que se enfoque más en la juventud y está utilizándola con organizaciones miembros a nivel mundial en sus esfuerzos por reducir el estigma. Esperaremos con entusiasmo ver los resultados en los próximos meses y años.

 

P: ¿Dónde crees que se encuentra el campo con relación al estigma en torno al aborto?

R: Creo que nosotros (investigadores, promotores, implementadores de programas, etc.) estamos empezando a hacer avances para entender el panorama del estigma en torno al aborto en múltiples niveles y desde múltiples puntos de vista (p. ej., de las mujeres, profesionales de la salud, socios, legisladores), pero como campo, aún nos falta mucho por aprender, en particular con relación a la medición. El estigma es un asunto extraordinariamente complejo y requiere que examinemos las actitudes y creencias de la sociedad respecto a la sexualidad, anticoncepción, maternidad, derechos humanos, integridad corporal, y la lista sigue.  La realidad es que llevará tiempo entender cómo mejor abordar este asunto. Esto es difícil, especialmente para las personas que tenemos formación en salud pública, dado que queremos simplemente arreglar el problema para mejorar la vida de las personas. Muchas organizaciones, entre ellas Ipas, están probando diferentes maneras de intervenir en la perpetuación del estigma: desde contar y revelar historias, hasta diálogos y sensibilización a nivel comunitario, hasta trabajar directamente con profesionales de la salud para asegurar que se esfuercen por proporcionar servicios libres de estigma a las mujeres que buscan servicios de aborto.  Medir el éxito de cualquier intervención para la reducción del estigma es un trabajo en progreso. En estos momentos, nadie sabe exactamente qué funciona, pero en los próximos años, es probable que el campo identifique estrategias exitosas para la reducción del estigma en múltiples niveles (es decir, individual, comunitario, institucional, leyes y políticas, y discurso público y medios de comunicación) que puedan ampliarse y pilotearse en países en todas partes del mundo.

 

P: ¿Qué crees que podemos aprender de otros campos en cuanto al trabajo relacionado con el estigma?

R: Otros asuntos estigmatizados, como VIH/SIDA y salud mental, tienen años de experiencia midiendo el estigma desde el punto de vista de las personas estigmatizadas, y de las personas que podrían tener actitudes y creencias estigmatizantes acerca de cierto asunto o tema. El campo del estigma en torno al aborto ha aprendido mucho de estos otros campos acerca de cómo miden el estigma (cuantitativa y cualitativamente), qué dimensiones exploran, qué tipo de preguntas hacen, a quiénes se las hacen, cuándo deben hacer preguntas, etcétera, y continuaremos aprendiendo de ellos a lo largo del tiempo.