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| Cada año en Brasil, casi 250,000 mujeres y niñas son hospitalizadas por complicaciones de abortos inseguros. |
| Foto cortesía de Richard Lord. |
Cada año en Brasil, casi 250,000 mujeres y niñas son hospitalizadas por complicaciones de abortos inseguros. A pesar de que el aborto es un crimen en Brasil, permitido legalmente sólo para salvar la vida de la mujer o en casos de violación, millares de mujeres buscan servicios de aborto anualmente. Estos abortos a menudo son practicados por prestadores de servicios no calificados o sin supervisión médica adecuada. El problema es tan extendido que incluso el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el Ministro de Salud José Gomes Temporão reconocieron que el aborto inseguro es un grave problema de salud pública e hicieron un llamado para que se revisen las leyes de aborto.
En un reciente estudio realizado por Ipas y el Instituto de Medicina Social de la Universidad de Río de Janeiro, se midió la magnitud del aborto en Brasil para conocer más acerca de dónde y para quién el aborto inseguro constituye un grave riesgo a la salud. Es el primer estudio realizado en más de una década que examina el impacto del aborto inseguro en Brasil, y llega en un momento importante, cuando el debate público sobre el aborto está en alza. Los investigadores examinaron los registros hospitalarios del Ministerio de Salud, desde 1992 hasta 2005, y encontraron hallazgos importantes, que Ipas Brasil espera contribuyan al debate.
Pese al descenso de la incidencia del aborto en la última década, tres de cada 10 embarazos terminan en aborto.
La Dra. Leila Adesse, Directora de Ipas Brasil, estima que la prevención es fundamental para tratar el aborto inseguro: "Si queremos disminuir las muertes y lesiones atribuibles al aborto inseguro, debemos garantizar acceso a la información y los servicios de planificación familiar.”
El estudio concluye que se deben realizar más investigaciones para poder entender mejor las causas de la incidencia tan extendida de abortos inseguros, así como las causas de las marcadas diferencias entre regiones, grupos de edad y razas.
No obstante, queda claro que las leyes restrictivas de aborto no evitan el aborto, sino que sólo logran que esta práctica sea clandestina y más peligrosa. Por esta razón, el Ministro de Salud y el presidente Lula hicieron un llamado para que se revisen las leyes de aborto brasileñas en el parlamento y en el público en general.
“Este estudio es aun más importante
ahora, ya que Brasil se encuentra en una encrucijada; el aborto inseguro es un
problema de salud y debe ser tratado como tal”, dijo la Dra. Adesse. “Es
alentador pensar que los políticos puedan apoyar un cambio en la
ley."
Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones
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fax: 919.929.0258
