El impacto de la política de EE. UU. a nivel nacional e internacional

Poco después que la Suprema Corte de Estados Unidos legalizó el aborto en 1973, el Congreso de EE. UU. promulgó dos leyes que continúan obstaculizando los esfuerzos por mejorar la salud y la vida de las mujeres a nivel mundial.

La Enmienda Helms a la Ley de Ayuda Exterior de Estados Unidos prohíbe el uso de fondos de EE. UU. para realizar abortos como un método de planificación familiar o para motivar o coaccionar a una persona a practicar abortos. Incluso en países donde el aborto es legal, el suministro de información y consejería sobre el aborto está restringido en unidades de salud financiadas por Estados Unidos. Las organizaciones e instituciones de salud que reciben fondos de EE. UU. se ven obligadas a mantenerse al margen a medida que las mujeres continúan teniendo abortos inseguros y muriendo, a pesar de que las tecnologías para evitar esas muertes son conocidas y están disponibles a costos razonables.

La Enmienda Hyde, aprobada por el Congreso en 1976, es el equivalente de la Enmienda Helms a nivel nacional. Prohíbe que Medicaid, el programa del gobierno de Estados Unidos para las mujeres y familias de bajos ingresos, pague por servicios de aborto. Las únicas excepciones son en casos de violación, incesto y peligro a la vida de la mujer. Posteriores restricciones nacionales relacionadas con el aborto también han negado cobertura para empleadas federales, veteranas militares, Voluntarias de los Cuerpos de Paz y mujeres encarceladas.

Hyde Helms graphic

Ipas cree que estas políticas violan las libertades civiles y los derechos humanos fundamentales de las mujeres. Por ello estamos trabajando para reformar estas y otras leyes y políticas restrictivas que perjudican a las mujeres.