Nueva evidencia prometedora sobre el uso seguro del método de aborto con medicamentos por mujeres y voluntarias en salud

jueves, 7 de septiembre de 2017

Una rueda para la determinación de la edad gestacional, como ésta, fue parte del juego de herramientas utilizado en este estudio.

¿Pueden las mujeres evaluar con exactitud su elegibilidad para tener un aborto con medicamentos? Un nuevo estudio de investigación realizado en Nepal indica que, con un poco de orientación sencilla, pueden hacerlo, un hallazgo que tiene mayores implicaciones para la creciente interrogante: ¿cuánta supervisión médica del proceso de aborto con medicamentos es necesaria?

El estudio, publicado en la revista PLOS ONE, es el primero en examinar la capacidad de las mujeres para autodeterminar su elegibilidad para tener un aborto con medicamentos (aborto con tabletas) utilizando un juego de herramientas que consiste en una rueda para determinar la edad gestacional y una lista de verificación. Más de 3100 mujeres y 165 voluntarias en salud comunitaria participaron en el estudio, que evaluó su capacidad para utilizar el juego de herramientas con exactitud, comparado con recibir atención de profesionales de la salud capacitados en la prestación de servicios de atención integral del aborto.

El juego de herramientas consistió en una rueda gestacional modificada para determinar si la duración del embarazo estaba por debajo del límite para que los medicamentos administrados para inducir el aborto sean eficaces cuando la mujer los utiliza en su casa, así como una lista de verificación para determinar si la mujer presentó una contraindicación a los medicamentos utilizados para inducir el aborto. Las mujeres participantes estaban embarazadas, buscaban servicios de aborto en una unidad de salud, y podían leer y escribir en nepalés.

Los hallazgos del estudio son asombrantes: Las mujeres y voluntarias en salud comunitaria (VSC) interpretaron con exactitud la rueda gestacional el 96% del tiempo, y las VSC utilizaron la lista de verificación con exactitud el 95% del tiempo. Sin embargo, las mujeres tuvieron más dificultad con la lista de verificación; la emplearon con exactitud solo el 72% del tiempo. Aunque más de 550 mujeres identificaron que tenían una posible contraindicación médica a los medicamentos administrados para inducir el aborto, también se identificaron incorrectamente como elegibles para tener un aborto con medicamentos. De hecho, el estudio señala que menos del 1% de las mujeres que participaron en el estudio tenían verdaderas contraindicaciones.

Kathryn Andersen, directora senior de Ipas para innovación y excelencia técnica y autora principal del estudio, dice que los hallazgos ofrecen nueva evidencia importante para profesionales de la salud, formuladores de políticas, investigadores y otras personas que participan en el esfuerzo por ampliar el acceso de las mujeres al método de aborto con medicamentos. “El uso extendido de un juego de herramientas que ofrece orientación sencilla tiene el potencial de ampliar en gran medida el acceso de las mujeres a los servicios de aborto seguro, especialmente en zonas rurales donde existe acceso limitado a servicios de aborto seguro en una unidad de salud” dice ella. “Estos resultados iniciales son prometedores; recomendamos que futuras investigaciones se enfoquen en perfeccionar el juego de herramientas, en particular la lista de verificación, de manera que las mujeres tengan mayor probabilidad de identificar su elegibilidad”.

Mayores implicaciones

La Dra. Emily Jackson, consultora de Ipas y una de las co-autoras del estudio, dice que la seguridad y eficacia extraordinarias del régimen de mifepristona-misoprostol para inducir el aborto con medicamentos hasta las primeras 10 semanas del embarazo, combinadas con su facilidad de uso, han llevado a muchas personas en el campo mundial de la salud reproductiva a cuestionar cuánta supervisión médica del proceso de aborto con medicamentos se necesita en realidad.

“La Organización Mundial de la Salud ha instado a que se realicen investigaciones para documentar la seguridad y eficacia de trasladar los servicios de aborto con medicamentos a niveles más bajos del sistema de salud, en particular entre tipos de profesionales de la salud con menos formación, tales como prestadores de servicios no profesionales e incluso las mismas usuarias. Nuestro estudio ofrece alguna evidencia útil en esa área”, dice ella. “Encontramos que las VSC, quienes son voluntarias en salud comunitaria con formación mínima, lograron utilizar el juego de herramientas un poco mejor que las usuarias, probablemente porque tenían más práctica y capacitación con las herramientas”.

Sin embargo, agrega ella, independientemente de que las usuarias autoevalúen su elegibilidad o lo hagan con la ayuda de una trabajadora de salud no profesional en su comunidad, el objetivo es ayudar a las mujeres a acceder a los servicios de aborto seguro, en particular las mujeres que viven en zonas sin prestadores de servicios de aborto o sin ningún tipo de prestador/a de servicios de salud.

“Lo que nos entusiasma de este estudio”, dice Jackson, “es que indica que, con un poco de orientación sencilla, las mujeres, sin importar donde viven, podrían acceder a la tecnología del aborto con medicamentos, la cual salva vidas, y tiene una eficacia del 98% y una tasa de complicaciones de menos del 1%. La comunidad médica formal debe reflexionar sobre estos datos”.

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