La crisis de salud reproductiva en situaciones de emergencia humanitaria

miércoles, 22 de marzo de 2017

Hauwa Shekarau de Ipas Nigeria (centro) dice que llegó el momento de entrar en acción

Se estima que 26 millones de mujeres y niñas en edad reproductiva viven en campos de refugiados y en otras situaciones de crisis a nivel mundial. Experimentan mayores niveles de explotación, violencia sexual y relaciones sexuales comerciales, que pueden causar embarazos no deseados. Más aún, su acceso a métodos anticonceptivos, servicios de aborto seguro y otros servicios de salud reproductiva a menudo es mínimo o inexistente.

Gran parte del problema surge no de la falta de capacidad técnica, sino de la falta de voluntad política por parte de los gobiernos para garantizar que las mujeres y niñas tengan acceso a los servicios que necesitan, dice Rajat Khosla, Asesor de Derechos Humanos del Departamento de Investigación en Salud Reproductiva de la Organización Mundial de la Salud: “Médecins Sans Frontières, Ipas y otras organizaciones están formulando estrategias sobre cómo proporcionar servicios de aborto seguro en situaciones de emergencia humanitaria. Ya no se trata de si debemos proporcionar estos servicios, sino de cómo debemos proporcionarlos”.

Khosla fue uno de varios expertos mundiales que se reunieron recientemente en combinación con la 61a sesión anual de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer para discutir la salud y los derechos sexuales y reproductivos en situaciones de emergencia humanitaria. Estos expertos dicen que en el trabajo humanitario se debe dar prioridad a los servicios de anticoncepción y aborto seguro; y les preocupa que la “Ley Mordaza” reinstaurada recientemente por el Presidente Trump de Estados Unidos creará aun más barreras que impidan el acceso de las mujeres a los servicios de salud reproductiva.


Durante la reunión —convocada por Reproductive Health Matters, el Comité Internacional de Rescate, la Organización Mundial de la Salud, la Comisión de Mujeres Refugiadas, Columbia University e Ipas— examinaron las barreras relacionadas con políticas y prestación de servicios, así como las barreras sociales y culturales, que obstaculizan el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva en situaciones de emergencia humanitaria. 

“El aborto inseguro es un problema para las mujeres a nivel mundial”, dice Hauwa Shekarau, líder del trabajo de Ipas en Nigeria. “Sin embargo, las mujeres en situaciones de emergencia humanitaria y frágiles son aun más vulnerables y se les niega sistemáticamente la información y los servicios de salud reproductiva que necesitan. Debemos hacer frente a esta realidad, entrar en acción y garantizar que estas mujeres reciban la asistencia que necesitan. ¿Podemos hacer eso? Creo que sí”.

Ahora que el número total de personas que viven en situaciones de crisis asciende a más de 65 millones y continúa en alza, la necesidad de tratar este problema es urgente, dice Khosla. “¿Por qué no estamos proporcionando estos servicios? ¿Por qué es que estos entornos están tan mal equipados para brindar acceso a servicios e insumos que salvan vidas y son tan necesitados?”

‘Esta situación es real. No es solo algo en papel’

En Nigeria nada más, la crisis humanitaria es masiva; millones de personas necesitan asistencia, según Shekarau. “Esta situación es real. No es solo algo en papel. Hay desplazamiento generalizado, violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y una crisis cada vez más grave, todos provocados por Boko Haram”. Las mujeres y niñas que viven en esta crisis se encuentran en situaciones donde esperan ser protegidas pero terminan siendo violadas sexualmente y abandonadas sin recibir servicios de salud reproductiva.

“Lo que es muy evidente”, agrega ella, “es que se carece de servicios de salud reproductiva, no solo en Nigeria, sino en toda la asistencia humanitaria brindada en situaciones de crisis a nivel mundial. Llegó el momento de que el mundo abra los ojos a este problema”.

Lectura relacionada

Ficha informativa de la Comisión de Mujeres Refugiadas

Fondo de Población de las Naciones Unidas

‘The Global Gag Rule: America’s Deadly Export’