Las restricciones referentes a la mifepristona en Estados Unidos y a nivel mundial perjudican a las mujeres

martes, 28 de febrero de 2017

La sobre regulación de la mifepristona en Estados Unidos no solo es innecesaria médicamente, sino también perjudicial para las mujeres que buscan un aborto con medicamentos, afirma un comentario publicado la semana pasada en la revista New England Journal of Medicine. En los países en desarrollo donde trabaja Ipas, las mujeres sufren daños similares por no poder acceder a la mifepristona debido a las regulaciones o al alto costo y, por ende, son privadas de los servicios de aborto con medicamentos de la más alta calidad.

“El régimen de mifepristona combinada con misoprostol es el estándar de oro en los servicios de aborto con medicamentos, según la Organización Mundial de la Salud”, dice Emily Jackson, MD, consultora clínica senior de Ipas. “En los países en desarrollo en África, Asia y Latinoamérica, trabajamos con sistemas y profesionales de salud que deben proporcionar el régimen de misoprostol solo —que tiene menor tasa de eficacia— porque las regulaciones nacionales prohíben el uso de mifepristona o causan que su costo sea prohibitivo”.

A pesar de que 16 años de datos en Estados Unidos muestran que la mifepristona, bajo la marca comercial Mifeprex®, es un método seguro y eficaz para la interrupción del embarazo, las regulaciones de la FDA continúan exigiendo estipulaciones onerosas que son diferentes a lo exigido para proporcionar la mayoría de los medicamentos. Cada profesional de salud que ofrece mifepristona debe concluir un proceso de certificación innecesario; las mujeres que toman mifepristona deben recibir una Guía de Medicamentos innecesaria y firmar un Acuerdo de Paciente aprobado por la FDA; y la mifepristona solo puede ser dispensada a pacientes en centros de salud, consultorios médicos u hospitales, por una persona certificada para dar recetas o bajo su supervisión, lo cual significa que otros profesionales de salud no pueden recetarla y las farmacias de venta al público no pueden venderla.

“Las restricciones impuestas a la mifepristona son un ejemplo vergonzoso de la sobre regulación furera de control, y están perjudicando la salud de las mujeres”, dice Beverly Winikoff, MD, MPH, Presidenta de Gynuity Health Projects y uno de los autores del comentario. “Las mujeres y profesionales de salud no deberían verse obligados a superar numerosos obstáculos para conseguir un medicamento que durante la última década y media ha sido utilizado de manera segura y eficaz en este país”.

Asimismo, los países del mundo deben prestar atención a este consejo de expertos, dice Jackson. “Lograr la disponibilidad de la mifepristona a precios económicamente asequibles es un paso importante para garantizar los servicios de aborto con medicamentos de la más alta calidad para las mujeres en todas partes del mundo”.