Epidemia de Zika destaca el acceso de las mujeres a servicios de aborto seguro como un derecho humano fundamental

martes, 9 de febrero de 2016

Hacia finales de enero, varios gobiernos en Latinoamérica y el Caribe instaron a las mujeres a que aplacen el embarazo hasta que el virus de Zika deje de ser una amenaza. Estas recomendaciones fueron emitidas tras haber visto cada vez más evidencia de una posible conexión entre Zika en mujeres embarazadas y microcefalia en bebés.

“Esta advertencia posiblemente no les parezca absurda a muchas personas, pero en la mayoría de estos países, la disponibilidad de métodos anticonceptivos para evitar un embarazo no deseado está muy limitada”, escribió Bia Galli, Asesora Senior de Ipas en Políticas, para RH Reality Check (en inglés). “Y el acceso a los servicios de aborto seguro es raro o no existente debido a leyes penales sumamente restrictivas, incluso en casos cuando la interrupción del embarazo es legal. Por lo tanto, estas recomendaciones imponen una carga ridícula para las mujeres. El virus de Zika, además de ser una crisis médica extendida, ha llamado la atención al hecho de que en muchos de los países afectados se hace caso omiso de los derechos reproductivos de las mujeres”.

El 1 de febrero, siguiendo los consejos del Comité de Emergencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a Zika una emergencia de salud mundial; sin embargo, las recomendaciones de la OMS apenas trataron la salud y los derechos reproductivos de las mujeres en los países afectados.

“Efectivamente, a las mujeres se les pide que no queden embarazadas pero se les niegan las herramientas necesarias para evitar embarazos o abortar fetos enfermos o afectados mortalmente”, dijo Lawrence O. Gostin en Time Magazine (en inglés). “Las mujeres necesitan una opción segura. La OMS no ofreció ayuda para las mujeres que se encuentran en este círculo vicioso, y tampoco defendió la salud y los derechos reproductivos de las mujeres”. Asimismo, la Organización Panamericana de la Salud evitó hacer recomendaciones específicas sobre la salud y los derechos reproductivos en la estrategia detallada que emitió el 3 de febrero. 

En cambio, los organismos de las Naciones Unidas, incluido el Comité de Derechos Humanos de la ONU, han sido claros al afirmar que el acceso a los servicios de aborto seguro y legal es un derecho humano e hicieron un llamado a los gobiernos para que actúen de manera consecuente. En una declaración pronunciada el 5 de febrero, Zeid Ra’ad Al Hussein, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, reafirmó la necesidad de que cada mujer posiblemente afectada por el virus de Zika tenga acceso a información y servicios integrales de salud sexual y reproductiva, y señaló que “las leyes y políticas que restringen el acceso de las mujeres a estos servicios deben ser revisadas con urgencia, de conformidad con las obligaciones relacionadas con los derechos humanos, con el fin de garantizar el derecho a la salud para todas las personas en la práctica”.  En otros contextos, la OMS ha respaldado el acceso de las mujeres a servicios de aborto seguro, y ofrece una guía integral a los gobiernos y sistemas de salud nacionales. 

Ipas, junto con numerosos socios y ONG como Women’s Link Worldwide y la Federación Internacional de Planificación de la Familia, hizo un llamado a que los gobiernos consideren plenamente los derechos reproductivos y la desigualdad de género, y a que den prioridad a las mujeres. Los gobiernos deben garantizar que las mujeres tengan acceso a métodos anticonceptivos y servicios de aborto seguro, en particular ante la epidemia de Zika, que afectará de manera desproporcionada a mujeres jóvenes, pobres y rurales. En Brasil, una demanda contra el gobierno está siendo encabezada por la Dra. Debora Diniz, fundadora de Anis – Instituto de Bioética y Profesora en la Universidad de Brasilia.

“Los gobiernos deben prestar atención a las consecuencias de Zika para las mujeres y sus familias”, dice Barbara Crane, Vicepresidenta Ejecutiva de Ipas. “Seguiremos de cerca el resultado de la demanda en Brasil”.