Dando prioridad a los servicios de aborto de alta calidad, incluso en las regiones más remotas del mundo

jueves, 6 de noviembre de 2014

¿Cómo el mejoramiento de la calidad llega a ser parte del proceso continuo y rutinario de proporcionar servicios relacionados con el aborto? A nivel mundial, en los lugares donde se lleva a cabo capacitación y se prestan servicios apoyados por Ipas, esa pregunta está recibiendo atención especial, y este esfuerzo ya significa mejores servicios para las mujeres en algunas de las áreas más remotas y empobrecidas del mundo.

Un reciente ejemplo se encuentra en Etiopía, donde Ipas ha brindado capacitación a funcionarios de salud sobre cómo monitorear y mejorar la calidad de la atención. El equipo de mejoramiento de la calidad que visitó un hospital observó que un joven agente de salud no estaba siguiendo las recomendaciones más actualizadas para la dosis del régimen de aborto con medicamentos en el segundo trimestre. Le dieron una copia de la guía clínica más actualizada, basada en evidencia, la cual revisó para el día siguiente. Dos días después, él informó que había aplicado el nuevo régimen con una mujer en el hospital y que había funcionado bien. Aun más importante, la mujer pudo dejar el hospital y regresar con su familia varias horas antes que lo que hubiera hecho con el régimen que él estaba usando anteriormente.

La visita a esa unidad de salud fue parte de un programa de monitoreo de Ipas, que ofrece asistencia técnica sobre el mejoramiento de la calidad a unidades de salud apoyadas por Ipas en África, Asia y Latinoamérica. “No se trata de llegar con una lista de verificación y encontrar a quién culpar”, dice Bill Powell, Asesor Clínico Senior de Ipas. “Estamos ahí para escuchar lo que dicen las y los profesionales de la salud y el personal clínico acerca de las barreras, retos e ideas para soluciones locales, para ofrecer orientación clínica actualizada, y para conocer más acerca de prácticas prometedoras y apoyar al personal de salud. Es un proceso colaborativo, cuya finalidad es mejorar los servicios que reciben las mujeres”.

Idealmente, cada visita a una unidad de salud incluye la observación de los servicios de evacuación endouterina, con el permiso de la usuaria y su prestador/a de servicios. El equipo visitante —integrado por asesores de la unidad de Asuntos Clínicos de Ipas y la unidad de Sistemas de Salud en el país—también revisa los libros de registros y preguntas clínicas del personal de salud y el equipo administrativo. Discuten asuntos tales como:

  • manejo del dolor
  • ofrecer una variedad de métodos anticonceptivos
  • ampliar las opciones de las mujeres ofreciendo servicios de aborto con medicamentos
  • poner en práctica la evidencia clínica más reciente
  • hacer los servicios más accesibles y más receptivos a las mujeres jóvenes.

El programa y las capacitaciones hacen hincapié en que el mejoramiento de la calidad está estrechamente vinculado con crear una “cultura de seguridad”. Se invita al personal de salud y al equipo administrativo a revisar los casos donde surgen complicaciones —incluidos los eventos adversos serios—no como un momento para señalar y culpar, sino como una oportunidad para aprender y mejorar los servicios para el futuro.

Powell recuerda un incidente en una región remota de Nepal, donde una enfermera-obstetra auxiliar en un puesto de salud proporcionó servicios de aborto con medicamentos a una mujer en la comunidad. La mujer presentó graves complicaciones: sangrado abundante y shock. Fue ingresada en un hospital distrital, donde un médico le brindó atención para salvarle la vida. En esa región de Nepal, Powell agrega, era muy probable que la enfermera fuera acosada por la familia y miembros de la comunidad enojados, lo cual posiblemente hubiera causado la descontinuación de los servicios de aborto en ese puesto de salud. Sin embargo, el médico que trató las complicaciones ayudó a resolver la situación al encargarse de reunirse con la enfermera, su administrador y líderes comunitarios. Revisó el caso con la enfermera y habló con el administrador del puesto de salud y los líderes comunitarios acerca de la importancia del trabajo de la enfermera para proporcionar servicios de aborto seguro.

“El médico reconoció que las complicaciones, aunque raras, sí ocurren. Su buena voluntad para reunirse con la comunidad y compartir la información ayudó a prevenir que los servicios de aborto fueran eliminados en esa comunidad”, dice Powell. “Eso es un excelente ejemplo de crear una cultura de seguridad”.

La Dra. Deeb Shrestha Dangol, gineco-obstetra y Asesora Senior de Programas para Ipas Nepal, señala que el médico en ese caso había recibido orientación de Ipas Nepal sobre eventos adversos serios, en una reunión de la red de profesionales de la salud. “La estrategia de ‘no culpar’ es muy importante. Ofrecemos orientaciones en las unidades de salud y con las partes interesadas a nivel distrital, de manera que las y los profesionales de la salud se sientan apoyados y continúen proporcionando los servicios”, dice ella.

Como agrega Tibebu Aleymayehu, Asesor Senior de Programas de Ipas: “Estas historias muestran que el aspecto más importante del programa de monitoreo es establecer alianzas —ya sea con las comunidades, profesionales de la salud o capacitadores— y que el mejoramiento de la calidad es de importancia fundamental para la vida de las mujeres”.