Nuevas estimaciones indican un descenso mundial en el número de mujeres que mueren a causa del aborto inseguro

viernes, 23 de mayo de 2014

Nuevos informes de las Naciones Unidas y otras organizaciones indican un marcado descenso en las tasas de mortalidad materna a nivel mundial e indican que los esfuerzos internacionales por reducir las muertes de las mujeres a causa del aborto inseguro están empezando a dar resultado.

Uno de los nuevos informes, respaldados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos de las Naciones Unidas es Trends in Maternal Mortality: 1990 – 2013 (Tendencias en la mortalidad materna: 1990 a 2013). El informe interagencial de las Naciones Unidas documenta un descenso general aproximado del 45% en muertes maternas a nivel mundial, de unas 523,000 en 1990 a aproximadamente 289,000 en el año 2013. No proporciona estimaciones para el número de muertes atribuibles al aborto u otras causas.

Alrededor del mismo tiempo, los investigadores de la OMS publicaron en la revista The Lancet un nuevo análisis de las causas mundiales de las muertes maternas durante el período del 2003 al 2009, basado en múltiples estudios y fuentes de datos en 115 países. El análisis concluye que durante ese tiempo aproximadamente un 8% de las muertes maternas mundiales fueron causadas por el aborto inseguro, un porcentaje mucho menor que las estimaciones anteriores.

“Es tentadora la idea de aplicar este porcentaje a la nueva cifra interagencial de la mortalidad materna mundial para obtener una nueva estimación de las muertes maternas anuales atribuibles al aborto”, dice la Dra. Janie Benson, Vicepresidenta de Ipas en Investigación y Evaluación. “Pero este cálculo is desaconsejable, porque estos dos esfuerzos de investigación se basan en diferentes metodologías y se enfocan en diferentes períodos”.

La OMS ha publicado periódicamente estimaciones específicas de mortalidad materna relacionada con el aborto por región, basadas en una revisión sistemática de estudios enfocados en el aborto. Las últimas estimaciones, publicadas en 2011 para el año 2008, indican que cada año aproximadamente 47,000 mujeres mueren a causa del aborto inseguro a nivel mundial.

“Es alentador ver nuevos estudios que indican que el número de mujeres que están muriendo es probablemente considerablemente menor ahora que en el 2008”, dice la Dra. Barbara Crane, Vicepresidenta Ejecutiva de Ipas en Liderazgo Técnico y Promoción y Defensa. “No obstante, creemos que las estimaciones regionales y mundiales publicadas en el año 2011 son las más sólidas y que deberían continuar siendo citadas hasta que se disponga de estimaciones actualizadas”.

“Más aún, sabemos que el progreso ha sido mayor en algunos países y regiones que en otros. En África subsahariana y Asia meridional-central, las mujeres, en particular las jóvenes, continúan corriendo el mayor riesgo de tener embarazos no deseados y sufrir abortos inseguros”.

Nuevas estimaciones también fueron publicadas recientemente en la revista The Lancet por el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME), con sede en la Universidad de Washington. Los investigadores del IHME estiman un nivel levemente mayor de mortalidad materna en el año 2013 que el grupo interagencial de las Naciones Unidas: 292,982 muertes. Además, el estudio estima que 43,684 mujeres murieron por causas relacionadas con el aborto en el 2013, es decir, aproximadamente el 15% del total mundial. Esta cifra refleja una disminución significativa o ningún cambio en cada región excepto África subsahariana, donde el IHME indica que el número de muertes relacionadas con el aborto ha aumentado desde 1990.

“No es sorprendente ver variaciones en las estimaciones mundiales y regionales”, dijo la Dra. Benson. “Es de notoria dificultad obtener datos fidedignos sobre la mortalidad materna y sus causas. El subregistro y la mala clasificación afectan en particular las estimaciones de la incidencia del aborto y sus resultados”.

Ipas, el Guttmacher Institute y otras organizaciones han abordado las brechas en datos por medio de estudios realizados a nivel nacional en países como Etiopía, Nigeria, Kenia, Malaui, Uganda, India y Camboya. Aunque los datos y métodos disponibles para estimar las tasas de morbimortalidad a causa del aborto están mejorando, los recursos aún son inadecuados tanto para mejorar la recolección rutinaria de datos en los sistemas nacionales de salud como para realizar estudios especiales.

No obstante, las estimaciones de un descenso general en la mortalidad relacionada con el aborto concuerdan con las observaciones anecdóticas y con evidencia de esfuerzos crecientes en las últimas dos décadas por parte de los gobiernos, la sociedad civil y donantes para ayudar a las mujeres a prevenir y manejar embarazos no deseados de manera segura. Entre estos esfuerzos figuran:  

  • ampliación del acceso a métodos anticonceptivos eficaces;
  • ampliación y mejoramiento de los servicios de atención postaborto y aborto seguro al máximo grado permitido por la ley, para llegar a millones de mujeres;
  • aumentos en la disponibilidad de tecnologías seguras y eficaces para los servicios de aborto, tales como la aspiración manual endouterina (AMEU) y el aborto con medicamentos;
  • capacitación de millares de profesionales de la salud en la prestación de servicios de atención del aborto centrada en la mujer;
  • mayor enfoque en informar a las mujeres y comunidades acerca de sus derechos, la disponibilidad de servicios de aborto seguro y los peligros del aborto inseguro; y
  • liberalización de las leyes y políticas referentes al aborto en varios países de cada región.

“A pesar de que las tendencias mundiales son alentadoras, es inadmisible en el siglo XXI que muera tan siquiera una sola mujer por causas relacionadas con el aborto en cualquier parte del mundo” dijo Elizabeth Maguire, Presidenta y Directora Ejecutiva de Ipas. “Hemos mostrado que el aborto inseguro puede prevenirse con facilidad y a bajo costo, si existe la voluntad política para hacerlo”.

“En Ipas y organizaciones aliadas a nivel mundial continuaremos acelerando nuestros esfuerzos. Esperamos que la agenda de desarrollo post 2015 facilite mayor atención a este urgente asunto por parte de toda la comunidad internacional”.