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En el año 2003, Sandra Macias, una mujer de 31 años de edad minusválida psíquica, fue violada por un hombre que vivía justo enfrente, en el suburbio de clase obrera de Irapuato, en el estado de Guanajuato, en México. A pesar de que en Guanajuato, al igual que en todos los demás estados de México, el aborto es permitido para las mujeres cuyo embarazo es producto de violación, la fiscalía le negó a Sandra permiso para tener un aborto y la amenazó con condenarla a prisión si ella recurría a un aborto clandestino. Su madre continuó exigiendo los derechos jurídicos de Sandra, pero el gobierno estatal usó maniobras dilatorias por meses antes de que, por fin, bajo presión adicional de activistas de derechos de las mujeres y derechos humanos, expidió una orden de arresto en contra del violador y ofreció proporcionar “atención médica” y “terapia psicológica” para Sandra. Pero para ese entonces era demasiado tarde para que Sandra tuviera un aborto seguro, y fue forzada a llevar el embarazo a término.


Tratar la violencia sexual y sus consecuencias es un enfoque importante de la misión y las actividades mundiales de Ipas. Mediante iniciativas de promoción y defensa (advocacy) y políticas, investigación, evaluación y capacitación, Ipas trabaja para fomentar el reconocimiento de la violencia sexual como un grave problema de salud pública y derechos humanos; para garantizar que mujeres y adolescentes tengan acceso a servicios de salud y otros servicios que atiendan sus necesidades con eficacia y compasión; y para crear herramientas útiles, como currículos de capacitación y un kit de herramientas de evaluación, que puede ser utilizado en servicios de salud y por administradores de programas en países en todo el mundo.

La Organización Mundial de la Salud define la violencia sexual como:

todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo”

La violencia sexual se manifiesta de diversas formas, entre ellas: violación, acoso sexual, trata de personas, incesto, sexo transaccional, matrimonio forzado, esterilización forzada, aborto forzado y embarazo forzado. La violencia sexual es tanto una causa como una consecuencia de la desigualdad entre sexos y de la discriminación basada en género.

A pesar de que la violencia sexual y la explotación existen en toda sociedad y en todos los sectores sociales, las personas pobres, jóvenes y de otro modo privadas del derecho de representación son particularmente vulnerables. El embarazo no protege a las mujeres de la violencia sexual. Asimismo, las mujeres son particularmente vulnerables durante y después de conflicto armado y después de desastres naturales, ya que las familias son separadas y se desata el caos en la comunidad. La violencia sexual es muy estigmatizada y estigmatizante, lo cual dificulta mucho la recolección de datos completos y fidedignos en cuanto a su incidencia y prevalencia. No obstante, los estudios documentan que es frecuente, ya que “casi una de cada cuatro mujeres [sufren] violencia sexual perpetrada por una pareja íntima (...) y hasta una tercera parte de las adolescentes [informan] que su primera experiencia sexual fue forzada”.

Reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos fundamentales, la violencia sexual también puede propiciar graves problemas de salud y hasta la muerte. Entre las consecuencias de salud que no son mortales se encuentran: afección de estrés postraumático; trauma y lesión físicos, como fístula traumática (desgarre); infecciones de transmisión sexual, como el VIH; aborto espontáneo (pérdida del embarazo); embarazo no deseado; y aborto inseguro.

A la vez que aborda los factores políticos y jurídicos que contribuyen a la perpetuación de la violencia sexual, Ipas centra sus esfuerzos en las dimensiones de salud del problema. Los programas apoyados por Ipas y sus colaboradores mundiales se esmeran por sensibilizar a los prestadores de servicios de salud y formuladores de políticas respecto a la magnitud y las consecuencias de la violencia sexual, así como a las necesidades de las mujeres víctimas de ésta. Ipas también apoya la disponibilidad de tecnologías médicas pertinentes, como la anticoncepción de emergencia, para ayudar a evitar el embarazo después de la violación, y la aspiración manual endouterina (AMEU) y el aborto con medicamentos, con el fin de efectuar abortos seguros donde la ley lo permite. Además de sus esfuerzos de sensibilización, Ipas también capacita a prestadores de servicios de salud para que proporcionen servicios integrales a las víctimas/sobrevivientes, y trabaja con los sistemas de salud a fin de garantizar la implantación de políticas y directrices para brindar apoyo a estos servicios.

Una revisión del material publicado sobre las intervenciones del sector salud muestra que los profesionales clínicos a menudo necesitan recibir capacitación en la prestación de servicios a víctimas/sobrevivientes de agresión sexual; y que los establecimientos de salud donde se proporciona tratamiento para la agresión sexual atraen más mujeres que los establecimientos forenses.

  • En 1979, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la cual a menudo es descrita como una declaración internacional de derechos de las mujeres. La Convención define lo que constituye discriminación contra las mujeres y esboza un programa de acción para eliminar la discriminación.
  • En 1993, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el primer documento internacional de derechos humanos en abordar exclusivamente el problema de la violencia contra las mujeres. En ella se afirma que la violencia contra las mujeres viola, perjudica o anula los derechos humanos de las mujeres y su ejercicio de las libertades fundamentales.
  • En 1995, la Plataforma de Acción de Beijing (procedente de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer) instó a los gobiernos a "condenar la violencia contra la mujer y no invocar ninguna costumbre, tradición o consideración religiosa para eludir su obligación de procurar eliminarla, según se establece en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer…"

En los últimos años, el trabajo de Ipas en violencia sexual ha conducido a los siguientes logros principales:

  • Organizó el primer simposio nacional sobre la violencia sexual contra las mujeres en Bolivia, en colaboración con el Ministerio de Género, con el fin de tratar el problema de la violencia sexual contra las mujeres, examinar las leyes actuales que protegen a las víctimas y hacer recomendaciones para implementar mejor esas leyes y ampliar el acceso de las mujeres a los servicios correspondientes;
  • Encabezó la conformación y coordinación del Comité Impulsor de la Prevención, Detección y Atención a las Víctimas/Sobrevivientes de la Violencia Sexual;
  • Trabajó con diversos colaboradores en varias municipalidades para determinar los caminos críticos que utilizan las mujeres para buscar atención después de sufrir violencia sexual;
  • Elaboró normas y protocolos nacionales, en nombre del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), para los sectores salud y jurídico, con el fin de mejorar la atención a las víctimas/sobrevivientes de violencia sexual;
  • Creó un sistema de información para mejorar la recolección de datos;
  • Proporcionó capacitación y asistencia técnica al personal de salud en municipalidades seleccionadas.

Actualmente, Ipas Bolivia está implementando un proyecto de tres años de duración, en colaboración con Marie Stopes Bolivia, con la finalidad de mejorar los servicios públicos y crear mayor conciencia entre las mujeres respecto a sus derechos sexuales y reproductivos, incluido el derecho de vivir libre de violencia y el derecho a los servicios de salud y servicios jurídicos. El proyecto ha lanzado una campaña de los medios de comunicación con mensajes por radio, programas cortos y radionovelas para crear mayor conciencia del problema.

Ipas también está trabajando con colaboradores para encontrar formas prácticas de establecer servicios de aborto legal. En su primer paso, Ipas co-auspició una reunión de una sociedad profesional de gineco-obstetricia en Bolivia para tratar la responsabilidad médica respecto al aborto legal.

  • Colaboró con la Secretaría de Salud de México para elaborar y ayudar a implementar el Modelo Integral de Atención para las Víctimas de Violencia Intrafamiliar y Sexual;
  • Proporcionó capacitación clínica y apoyo técnico a los prestadores de servicios de salud en el Distrito Federal y en varios otros estados para ayudar a fortalecer sus habilidades en la prestación de servicios para las mujeres víctimas/sobrevivientes de violencia sexual, mediante cursos de certificación como la Prevención y atención de las mujeres víctimas de violencia basada en género y Mujeres, violencia y salud: Alternativas para la prevención y atención;
  • Proporcionó apoyo técnico a la Secretaría de Salud para la elaboración de directrices procesales para hospitales estatales, que establecen claramente las funciones y responsabilidades de los hospitales y del personal médico en la prestación de servicios de aborto a las víctimas/sobrevivientes de violencia sexual;
  • Llevó a cabo talleres para profesionales de la salud, en colaboración con la Secretaría de Salud y el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva;
  • Creó un módulo de capacitación y materiales educativos para concienciar a los prestadores de servicios para que puedan detectar mejor los casos de mujeres que necesitan servicios; la guía práctica titulada Guía para la atención a mujeres víctimas de violencia y embarazo forzado contiene instrucciones para la detección de casos de violencia, evaluación de riesgos, formulación de planes de seguridad, atención médica y referencia;
  • Elaboró materiales educativos para habilitar a los prestadores de servicios del primer nivel de atención para que orienten y remitan a las mujeres víctimas / sobrevivientes a los servicios correspondientes; materiales sobre la auto detección; e información jurídica y médica para las mujeres del público en general.
  • Creó programas de capacitación y orientación para los profesionales que trabajan con víctimas/sobrevivientes de violencia sexual, incluidas directrices para ofrecer servicios y materiales de concienciación, sensibilización y capacitación clínica;
  • Realizó entrevistas con prestadores de servicios de salud y grupos focales para determinar la estructura de los servicios de salud para víctimas/sobrevivientes de violencia sexual y la demanda de estos servicios;
  • Difundió los resultados de investigaciones a redes de defensores de jóvenes que trabajan para combatir la violencia sexual, particularmente en la región septentrional del país;
  • Participó en la creación de servicios de referencia para atención a mujeres y adolescentes víctimas de violencia sexual, en tres ciudades en el norte de Brasil, un esfuerzo conjunto en el cual también participaron el Ministerio de Salud, organizaciones no gubernamentales, universidades, integrantes del movimiento de mujeres y profesionales de los campos de atención a la salud, bienestar, seguridad y justicia social, y se inspiró en este diálogo para crear un modelo de calidad de la atención para víctimas/sobrevivientes de violencia sexual;
  • Evaluó los servicios para mujeres y adolescentes víctimas/sobrevivientes de violencia sexual y proporcionó asistencia técnica a los equipos de salud para mejorar la atención;
  • Realizó un estudio explorador de un servicio de referencia para víctimas de violencia sexual, con el fin de entender mejor las barreras al acceso creadas por los prestadores de servicios, e integró los resultados al modelo de capacitación en violencia sexual.

En los últimos años, el trabajo de Ipas relacionado con la violencia sexual abarca los siguientes logros principales:

  • En el año 2006, Ipas Brasil lanzó la campaña “Conozca sus derechos” en colaboración con el Ministerio de Asuntos de la Mujer, la Santa Casa de Misericordia (el servicio de referencia para casos de violencia sexual, en Belém) y la firma Santa Clara de Relaciones Públicas. La campaña, que se centra en informar a las mujeres sobre sus derechos con respecto a la violencia sexual, fue lanzada el Día Internacional para la Eliminación de Violencia contra la Mujer, de manera conjunta con el inicio de una nueva línea telefónica de 24 horas para víctimas de violencia sexual, creada por el Ministerio de Asuntos de la Mujer. La campaña incluye carteles y otros materiales impresos, así como espacios en radio y televisión para proporcionar información a las mujeres sobre dónde acudir para obtener ayuda en situaciones de violencia sexual. También destaca la variedad de servicios de salud a los cuales las mujeres tienen derecho: anticoncepción de emergencia, profilaxis para el VIH y las infecciones de transmisión sexual (ITS) y aborto legal.
  • Fox, Conrad. 2003. The double burden on Mexican rape victims. Panos Features.
  • Glasier, Anna, A. Metin Gülmezoglu, George P. Schmid, Claudia Garcia Moreno and Paul F. A. Van Look. 2006. Sexual and reproductive health: A matter of life and death. Lancet, 368:1595-607.
  • Krug, Etienne G. et al., eds. 2002. World report on violence and health. Geneva, World Health Organization.
  • Martin, Sandra L., Siobhan K. Young, Deborah L. Billings, and C. Christopher Bross. 2007. Health care-based interventions for women who have experienced sexual violence: A review of the literature. Trauma, Violence and Abuse. 8(1):3-18.
  • Nduwimana, Françoise. 2004. The right to survive: Sexual violence, women and HIV/AIDS. International Centre for Human Rights and Democratic Development.
  • Sexual violence: Weapon of war, impediment to peace. Forced Migration Review. Issue 27, Jan. 2007.
  • United Nations (UN) Office for the Coordination of Human Affairs and Integrated Regional Information Networks. 2007. The shame of war: Sexual violence against women and girls in conflict. Nairobi, Kenya, UN.
  • UN. 2006. In-depth study on all forms of violence against women: Report of the Secretary-General. New York, UN.