
Algunas de las políticas de aborto más restrictivas del mundo se encuentran en los países de Centroamérica y Sudamérica. En la mayoría de los países latinoamericanos, el aborto es permitido sólo para salvar la vida de la mujer; en El Salvador y Chile, el aborto es prohibido bajo toda circunstancia. No obstante, en los países de esta región se informan algunas de las tasas más altas de aborto mundialmente, debido a importantes necesidades insatisfechas de anticoncepción y, por consiguiente, altas tasas de embarazos no planeados. La mayoría de los procedimientos de aborto son inseguros y, en promedio, ocurre un aborto inseguro por cada tres nacidos vivos.[1] Sudamérica es el continente con la incidencia más alta de aborto inseguro de todo el mundo.[2]
Como en otras regiones, en Latinoamérica la violencia basada en género representa graves riesgos para la salud de las mujeres y crea importantes obstáculos para la prestación de servicios de atención integral a la salud reproductiva. En Nicaragua, por ejemplo, un estudio de 360 mujeres indicó que el 52% informó maltrato físico por parte de sus parejas de sexo masculino y el 21% informó una combinación de maltrato psicológico y físico y abuso sexual.[3]