Done a Ipas

Algunas de las políticas más restrictivas del mundo respecto al aborto existen, efectivamente, en países de Centroamérica y Sudamérica. En la mayoría de los países latinoamericanos, el aborto es permitido sólo para salvar la vida de la mujer; en Nicaragua, El Salvador y Chile, el aborto es prohibido bajo toda circunstancia. No obstante, en los países de esta región se registran algunas de las tasas más altas de aborto a nivel mundial debido a la considerable necesidad insatisfecha de métodos anticonceptivos, que ocasiona altas tasas de embarazos no planeados. La mayoría de los procedimientos de aborto son inseguros; por cada tres nacimientos vivos, ocurre un aborto inseguro en promedio. Sudamérica es el continente con la razón de incidencia de abortos inseguros más alta de todo el mundo.

En Estados Unidos, aunque la interrupción del embarazo es legal desde 1973, la posibilidad de que las mujeres tengan acceso a servicios de aborto varía en cada estado. Sólo una tercera parte de las mujeres estadounidenses viven en un condado donde existe un prestador de servicios de aborto, y el número de prestadores de servicios continúa disminuyendo, por lo cual el acceso a los servicios es más mito que realidad. Las políticas de EE.UU. también tienen un impacto en el financiamiento de la salud reproductiva en el resto del mundo.