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En comparación con países menos desarrollados, las mujeres en Europa y Norteamérica gozan de un alto nivel de libertad reproductiva. Sin embargo, incluso en estos países, varía el acceso a los servicios de atención integral y de alta calidad a la salud reproductiva, incluido el aborto seguro y legal. Las mujeres pobres son las más afectadas por las leyes y políticas restrictivas, así como por la distribución inequitativa de servicios.

A pesar de que el nivel de vida a menudo es más alto y las leyes de aborto más liberales que en muchos países en desarrollo de Latinoamérica, Asia y África, las mujeres en los países más pobres de Europa central y oriental, así como en la antigua Unión Soviética, se someten a un número alarmante de abortos en condiciones de riesgo. De medio millón de abortos inseguros que ocurren en Europa cada año, 400,000 son realizados en Europa oriental.[1] La OMS calcula que el 24 por ciento de las muertes maternas en la región son atribuibles al aborto inseguro.[2] El uso de técnicas anticuadas de aborto y medicamentos inadecuados para el manejo del dolor es común durante los procedimientos de aborto. La anticoncepción y consejería postaborto también continúan siendo inadecuadas, lo cual propicia aun más abortos.

Aunque con frecuencia se cree que las mujeres en Europa occidental y Estados Unidos son “liberadas”, posiblemente también se enfrenten con considerables barreras al goce de sus derechos reproductivos. Aunque en estos países existen algunas de las leyes más liberales de aborto del mundo, no todas las mujeres tienen el mismo acceso a los servicios de aborto seguro. En Estados Unidos, por ejemplo, el acceso al aborto varía según el estado. Sólo una tercera parte de las mujeres estadounidenses viven en un condado donde se dispone de un prestador de servicios de aborto;[3] por lo cual, el acceso a los servicios es más mito que realidad. Además, las mujeres que visitan los establecimientos de aborto en Estados Unidos pueden ser acosadas violentamente. A pesar de que el aborto es legal en Estados Unidos desde 1973, este reto es cuestionado todos los años tanto a nivel estatal como federal. Recientemente, se ha visto una considerable disminución en el número de prestadores de servicios de aborto en Estados Unidos, así como un número cada vez menor de médicos más jóvenes que están capacitados para efectuar abortos. Cada año, 85 prestadores de servicios de aborto se jubilan sin ser sustituidos.[4] Esto se puede atribuir al temor de acoso debido a los numerosos y muy conocidos incidentes de violencia en las clínicas de aborto, así como al hecho de que hay menos oportunidades para recibir capacitación en aborto, entre otros factores.

[1] World Health Organization (WHO). 1998. Unsafe abortion: Global and regional estimates of incidence of and mortality due to unsafe abortion with a listing of available country data. Geneva, WHO.

[2] Ahman, Elisabeth and Iqbal Shah. 2002. Unsafe abortion: Worldwide estimates for 2000. Reproductive Health Matters, 10(19): 13-17.

[3] The Alan Guttmacher Institute. January 2003. Trends in abortion in the United States, 1973-2000.

[4] Kaiser Family Foundation. 1995. Survey of obstetrician/gynecologists on contraception, and unplanned pregnancy, attitudes and practices with regard to abortion. Menlo Park, CA: Henry J. Kaiser Family Foundation.