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Las mujeres africanas se enfrentan a considerables obstáculos al tratar de ejercer su libertad reproductiva. El acceso a los métodos anticonceptivos generalmente es muy limitado y, donde éstos están disponibles, su costo puede ser prohibitivo. Por consiguiente, los embarazos no intencionales son comunes y exponen a las mujeres a graves riesgos de salud asociados con el embarazo, el parto y el aborto inseguro. Las tasas de muertes y lesiones relacionadas con el embarazo son más altas en África que en cualquier otra parte del mundo.

Las leyes y políticas que rigen el acceso al aborto seguro en África varían según el país: desde muy restrictivas, como en Kenia, donde el aborto es legal sólo para salvar la vida de la mujer, a liberales, como en Sudáfrica, donde el aborto es permitido hasta las 12 semanas de gestación. Sin embargo, aun en los lugares donde el aborto es permitido, la falta de políticas de apoyo combinada con la escasez de prestadores de servicios capacitados y equipo médico adecuado, impiden la capacidad de las mujeres para obtener servicios seguros. Al igual que con los métodos anticonceptivos, el costo de un aborto seguro está fuera del alcance económico de la mayoría de las mujeres africanas. Al carecer de otra opción mejor, ellas a menudo recurren a métodos que les ponen la vida en peligro para interrumpir embarazos no intencionales.

El riesgo de muerte a consecuencia del aborto inseguro es más alto en África que en cualquier otra región. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se realizan aproximadamente 5.5 millones de abortos inseguros en África, que a su vez causan casi la mitad de las muertes del mundo atribuibles al aborto inseguro. En toda la extensión del continente, las mujeres menores de 20 años de edad con más frecuencia son víctimas del embarazo no intencional y el aborto inseguro, que puede causar discapacidad y lesiones, como perforación uterina, dolor pélvico crónico e infertilidad secundaria. Además, las niñas que quedan embarazadas a menudo abandonan sus estudios, por lo cual comprometen su futura preparación y prospectos económicos. Según la generación de personas jóvenes más numerosa en la historia va entrando en sus años reproductivos, es más urgente que nunca ayudar a las mujeres a evitar el embarazo no intencional y a eliminar el aborto inseguro en África. Asimismo, es imperativo mejorar la educación y los servicios de salud que ayudan a las personas jóvenes a convertirse en adultos saludables.