Acerca de Ipas
Sala de redacción
Que hacemos
Donde trabajamos
Productos
Publicaciones
Contacto



El aborto con medicamentos –a veces llamado aborto médico, aborto farmacológico, aborto farmacéutico, RU-486 o píldora abortiva— es una forma segura y eficaz de interrumpir un embarazo. Este método es aceptado ampliamente por mujeres tanto en países desarrollados como en países en desarrollo, en todas las regiones del mundo.

El aborto con medicamentos implica el uso de agentes farmacológicos, como la mifepristona y el misoprostol, para expulsar el contenido del útero. Utilizados en combinación, estos medicamentos estimulan contracciones uterinas y causan la expulsión del embarazo. También se han utilizado otros medicamentos. La Organización Mundial de la Salud recomienda el uso combinado de misoprostol y mifepristona como el método más seguro y eficaz para la interrupción en las primeras nueve semanas del embarazo.

El misoprostol solo puede emplearse en lugares donde no se disponga de mifepristona; actualmente se están realizando estudios para determinar los regímenes ideales. En espera de las recomendaciones definitivas, sería útil proporcionar a los prestadores de servicios de salud orientación sobre el uso del misoprostol solo, dado el uso extendido del fármaco en muchas partes del mundo.

El uso de medicamentos para la interrupción del embarazo casi siempre es una opción en las etapas iniciales del embarazo, hasta las nueve semanas (o 63 días) desde la fecha de la última menstruación (FUM); actualmente se están investigando la seguridad y eficacia del régimen para embarazos con edad gestacional de nueve a 12 semanas inclusive. Para procedimientos practicados después de las 12 semanas, se utilizan otros regímenes.

¿Cómo funcionan los fármacos?
La mifepristona bloquea la actividad de progesterona en el útero, lo cual propicia el desprendimiento del embarazo. La mifepristona también causa la maduración del cuello uterino y contracciones en el útero, y aumenta la sensibilidad uterina a las prostaglandinas (ácidos grasos producidos naturalmente por el cuerpo), como el misoprostol.

El misoprostol es un fármaco que imita a la prostaglandina creada para indicaciones gastrointestinales (por ejemplo, para el tratamiento de úlceras). El misoprostol ocasiona la maduración del cuello uterino y estimula las contracciones del útero. Es utilizado para diversas indicaciones obstétricas, incluido, cada vez más, el aborto con medicamentos, a menudo de manera conjunta con la mifepristona.

Además de la interrupción del embarazo hasta concluidas las nueve semanas, el misoprostol parece ser prometedor para otras afecciones relacionadas con el aborto, como el tratamiento del aborto incompleto o del aborto diferido, la preparación cervical antes del procedimiento de aspiración endouterina y procedimientos de aborto después del primer trimestre.

Seguridad y eficacia
Los regímenes combinados de mifepristona y misoprostol hasta concluidas las nueve semanas desde la fecha de la última menstruación (FUM) han sido sujeto de numerosos estudios y han sido utilizados por millones de mujeres en muchos países. Los estudios realizados hasta la fecha indican que el uso de mifepristona combinada con misoprostol estimula el aborto completo con más eficacia que el uso de cualquiera de los dos fármacos solos. Los protocolos de investigación para embarazos hasta concluidas las nueve semanas desde la FUM informan tasas de eficacia de hasta un 98 por ciento. Los estudios que han investigado el uso de misoprostol solo para inducir el aborto hasta las nueve semanas desde la FUM indican un potencial de que algunos regímenes propicien un aborto completo en el 85 al 90 por ciento de los casos.

La mayoría de las mujeres que tienen un aborto con medicamentos presentan algún grado de cólicos abdominales y sangrado. Otros efectos secundarios posibles, según las dosis y vía(s) de administración utilizadas, son: vómito, náuseas, diarrea, escalofríos y fiebre. Algunos estudios indican que el misoprostol puede ser teratogénico (puede causar defectos congénitos); por tanto, después de administrado el misoprostol, el proceso de aborto debe concluirse.

El proceso
Después de dar su consentimiento informado, la mujer empieza tomando la dosis adecuada del primer fármaco, mifepristona. La mayoría de las mujeres no observan ningún cambio en la forma en que se sienten inmediatamente después de tomar mifepristona. Algunas mujeres presentan sangrado que se inicia antes de administrado el segundo medicamento, misoprostol. Actualmente se están estudiando diversas dosis y formas de administrar el segundo medicamento (por ejemplo, vía oral o vaginal) para diferentes edades gestacionales. En hasta el 90 por ciento de las mujeres, el producto es expulsado dentro de las seis horas posteriores a la administración vaginal de misoprostol (después de haber tomado la mifepristona).

Condiciones para su uso
El aborto con medicamentos ofrece a las mujeres la oportunidad de interrumpir el embarazo (hasta concluidas las nueve semanas desde la última menstruación) en circunstancias que posiblemente sean más íntimas (para algunas mujeres, esto puede ser en su hogar) que en un establecimiento de salud y mediante un proceso parecido al de un aborto espontáneo. El uso de medicamentos en la comunidad y en los establecimientos del primer nivel de atención probablemente aumenten en gran medida el acceso de las mujeres a la atención segura del aborto. En la eventualidad de un aborto con medicamentos fracasado, se necesitan servicios de respaldo, de preferencia la aspiración endouterina.

Las mujeres que han estudiado sus opciones mediante consejería, entienden el proceso y optan por tener un aborto, pueden interrumpir el embarazo en las primeras nueve semanas utilizando mifepristona y misoprostol, o misoprostol solo, si no tienen reacción adversa al medicamento y no presentan ningún problema médico que contraindique el uso del medicamento.

Los fármacos utilizados en el aborto con medicamentos están registrados en muchos países, pero no en todos. En el mapa de disponibilidad de los fármacos se muestran los países donde la mifepristona y el misoprostol están registrados.

Manejo del dolor
Durante un aborto con medicamentos, el dolor generalmente comienza después de administrado el misoprostol, a menudo dentro de una a tres horas, y disminuye después de concluido el aborto. A medida que el útero se contrae y que su contenido es expulsado por el cuello uterino, la mujer por lo general presenta algún grado de cólicos. El grado de cólicos y dolor varía considerablemente: algunas mujeres observan cólicos leves; otras experimentan dolor intenso.

La consejería y revisión de información completa antes del suministro de los medicamentos ayudan a las mujeres a prepararse para posibles cólicos y dolor. También puede ser útil que la mujer oiga palabras reconfortantes y reciba el apoyo del personal clínico o de alguien en su hogar durante el proceso de aborto.

En el momento en que se administre el primer fármaco, la mujer debe recibir medicamentos para el dolor o una receta para obtenerlos. Debe empezar a tomar el medicamento para el dolor cuando se inicien los cólicos, en vez de esperar a que estos se intensifiquen, cuando el ciclo del dolor es más difícil de interrumpir. La aplicación de un poco de calor al abdomen o a la zona lumbar (utilizando una bolsa de agua caliente o paños tibios, o tomando un baño o una ducha caliente) también podría ayudar a aliviar el dolor de los cólicos.

Otras opciones
Cuando no es posible inducir el aborto con medicamentos, existen otras opciones de métodos posibles, de acuerdo con la disponibilidad de un prestador de servicios de salud que esté capacitado y equipado con métodos alternativos, y las circunstancias clínicas personales de cada mujer. Las alternativas al aborto con medicamentos son: los procedimientos de aspiración manual endouterina, aspiración eléctrica endouterina o legrado uterino instrumental, o llevar a término el embarazo con atención prenatal.

Trabajo de Ipas
El trabajo de Ipas relacionado con el aborto con medicamentos ha aumentado en profundidad y alcance en los últimos años, especialmente en tres áreas clave:


  • Bygdeman, Marc, Kristina Gemzell Danielsson y Lena Marions. 2000. Medical termination of early pregnancy: The Swedish experience. JAMWA, 35(3):S195-196.
  • Shangchun, Wu. 2000. Medical abortion in China. JAMWA, 35(3):S197-199.
  • Clark, Shelley, Charlotte Ellertson y Beverly Winikoff. 2000. Is medical abortion acceptable to all American women: The impact of sociodemographic characteristics on the acceptability of mifepristone-misoprostol abortion. JAMWA, 35(3):S177-182.
  • Coyaji, Kurus. 2000. Early medical abortion in India: Three studies and their implications for abortion services. JAMWA, 35(3):S191-194.
  • Elul, Batya, Selma Hajri, Nguyen thi Nhu Ngoc, Charlotte Ellertson, Claude Ben Slama, Elizabeth Pearlman and Beverly Winikoff. 2001. Can women in less-developed countries use a simplified medical abortion regimen? Lancet, 357(9266):1402-1405.
  • Enunciado por consenso: Instrucciones para empleo — Inducción de aborto con misoprostol en embarazos hasta 63 días. Reunión de expertos sobre misoprostol, auspiciada por Reproductive Health Technologies Project y Gynuity Health Projects. 28 de julio de 2003. Washington, D.C.
  • Hyman, Alyson G., y Laura Castleman. 2005. La atención del aborto centrada en la mujer: Manual de referencia. Chapel Hill, Carolina del Norte, Ipas.