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Una niña de 14 años de edad vivía en un poblado en las afueras de Johannesburgo. Fue violada por un miembro del consejo de su iglesia y, a pesar de que ella denunció el abuso a su madre (quien murió poco después), otros miembros de su familia la convencieron de que continuara ayudando al hombre de 66 años de edad. Tras seis meses de repetidos actos de agresión sexual, ella quedó embarazada y acudió a un hospital local en busca de servicios de aborto. El personal le informó, incorrectamente, que su embarazo de 16 semanas estaba demasiado avanzado para una interrupción y que ella necesitaba el permiso de uno de sus padres o de su tutor; bajo la constitución sudafricana, todo embarazo que sea producto de una violación puede ser interrumpido durante el segundo trimestre, y su edad no debió haber sido un obstáculo para que recibiera la atención que necesitaba. Su agresor fue arrestado, pero la niña llevó el embarazo a término. |
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En 1990, tras cuatro décadas bajo el gobierno apartheid, se inició en Sudáfrica un período de transición democrática. A la vez que el país celebró sus primeras elecciones democráticas en 1994 y aprobó una nueva constitución dos años después, Sudáfrica también acogió una era de mayor atención a la salud reproductiva.
Durante el apartheid, Sudáfrica empleó políticas de esterilización forzada y limitó marcadamente el aborto. A consecuencia de sus restricciones sobre el aborto, murieron cientos de mujeres sudafricanas, y miles más tuvieron que ser atendidas por complicaciones del aborto inseguro. De acuerdo con la primera evaluación de los programas de salud reproductiva del país, durante los años de apartheid, 425 mujeres morían anualmente debido al aborto inseguro (Departamento Nacional de Salud).
Pero, en la actualidad, la constitución del país estipula que el Estado “no debe discriminar injustamente por uno o más motivos, incluidos: sexo, género, embarazo, estado civil, edad y religión”. Más aun, postula que “el derecho a la salud y los derechos sexuales y reproductivos está fundamentado en el derecho de la mujer a la vida”.
Actualmente, Ipas Sudáfrica es la única organización no gubernamental en la nación que se centra exclusivamente en la atención del aborto. En conformidad con esa función única, Ipas Sudáfrica continuará apoyando los esfuerzos gubernamentales por proporcionar servicios de salud sexual y reproductiva centrados en la mujer que sean legales, seguros, a precios asequibles y accesibles.
Gran parte del trabajo de Ipas Sudáfrica tiene que ver con la plena ejecución de la Ley de 1996 sobre la Libre Elección de Interrupción del Embarazo (CTOP, por sus siglas en inglés). Esta ley estableció el derecho de la mujer a la interrupción segura y legal del embarazo (TOP), a petición, hasta la duodécima semana del embarazo inclusive. Además, permite la interrupción bajo determinadas circunstancias desde la 13a hasta la 20a semana del embarazo.
Con la aprobación de la legislación, Sudáfrica experimentó un aumento en la demanda de servicios de TOP y registró un impresionante descenso en las muertes relacionadas con el aborto (el 91 por ciento) (Jewkes and Rees, 2005). La ley fue enmendada en 2004 para afirmar el compromiso del gobierno sudafricano con la ampliación del acceso a los servicios de TOP.
Diez años después de aprobada la ley CTOP, Sudáfrica aún debe lidiar tanto con los legados de su sistema “separado pero desigual” —disparidades raciales y regionales en los servicios de salud, pobreza, viviendas deficientes—, como con los altos índices de violencia sexual o social. En el campo de la salud reproductiva, también lucha contra los problemas relacionados con la prestación de servicios, como la alta tasa de eliminación natural del personal en los establecimientos donde se prestan servicios de aborto y el hecho de que algunos administradores actúan como “guardianes” quienes obstruyen ilegalmente el acceso de las mujeres a los servicios de aborto.
Desde 1995, año en que Ipas empezó a brindar apoyo técnico a los departamentos de salud nacionales y provinciales, Ipas Sudáfrica ha capacitado prestadores de servicios de salud; ha realizado investigaciones sobre la atención del aborto; ha organizado y facilitado talleres de aclaración de valores para trabajadores de la salud, administradores de los establecimientos y formuladores de políticas; y ha distribuido información y tecnologías en salud reproductiva en las nueve provincias de Sudáfrica.
Además de proporcionar apoyo técnico, Ipas Sudáfrica se esfuerza por crear un ambiente en el cual todos los hombres y todas las mujeres puedan gozar del más alto nivel posible de salud sexual y reproductiva. Ipas Sudáfrica desempeñó un papel decisivo en designar el mes de febrero como el Mes Nacional de la Salud Reproductiva, un medio de concienciación en toda la extensión del territorio nacional.