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Ana es una joven polaca soltera, madre de tres hijos. Ella presenta una grave afección de las venas, que le prohíbe tomar anticonceptivos. Los médicos le advirtieron que otro embarazo podría matarla. Cuando volvió a quedar embarazada, Ana se enteró de que podría tener un aborto si el embarazo pusiera su vida en riesgo. Cuando acudió al hospital de distrito con el diagnóstico de su médico y pidió que le practicaran un aborto, al médico “le pareció muy graciosa mi solicitud”, dijo ella. “Después de regresar a mi casa, estaba tan determinada que me inyecté detergente de lavar ventanas en el abdomen. Me desmayé y vomité. No llamé a una ambulancia por temor a ser castigada. Infelizmente, no tuve una pérdida del embarazo. Quizás el detergente era muy barato”. |
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En Europa, los enfoques nacionales en torno al aborto varían tanto como los países y las culturas de este continente. En Europa oriental y central, donde se concentra el trabajo de Ipas, las políticas de aborto generalmente figuran entre las más liberales del mundo, un legado del gobierno soviético, bajo el cual con frecuencia era más fácil obtener un aborto que métodos anticonceptivos. En muchos países, el aborto a petición es permitido hasta la 12a semana del embarazo. Hasta hace poco, sólo en algunos países como Albania y Rumania estaba prohibido el aborto; pero estos levantaron dicha prohibición en 1989.
Aunque la tendencia mundial es que los gobiernos reformen la legislación restrictiva sobre el aborto, en algunos países de Europa oriental — influenciados por un creciente conservadurismo político e inquietudes sobre las poblaciones cada vez más reducidas— han disminuido las circunstancias en las que las mujeres pueden tener un aborto legal. Por ejemplo, en 1997, se elaboró en Polonia una nueva legislación que excluyó las causales económicas y sociales para el aborto. En el año 2000, se restringió en Hungría el financiamiento de abortos que no eran necesarios por razones médicas o en casos de violación. En 2003, la Federación Rusa redujo las causales para tener un aborto en el segundo trimestre, aunque aproximadamente el 80 por ciento de las muertes a consecuencia del aborto inseguro fueron atribuidas a procedimientos realizados en condiciones de riesgo durante el segundo trimestre.
En toda la extensión de la región, independientemente de que el aborto haya sido legal o penalizado, las tasas de aborto y el porcentaje de muertes atribuibles a los procedimientos realizados en condiciones de riesgo han sido elevados. En Moldavia, la mitad de las muertes maternas en 2003 estaban relacionadas con el aborto.
En esos países donde el aborto es permitido, las mujeres se enfrentan con arduas batallas para obtener servicios legales y, cuando logran accederlos, a menudo son sujetas a procedimientos efectuados con equipo anticuado y por prestadores de servicios que carecen de la formación necesaria para proporcionar atención integral del aborto de alta calidad. Por toda Europa oriental y central, muchos prestadores de servicios aún practican el procedimiento del legrado uterino instrumental (LUI), aunque la técnica tiene tasas de complicaciones más altas que la aspiración endouterina, ya sea eléctrica (AEEU) o manual (AMEU), un método eficaz en función de los costos y de baja tecnología, que puede emplearse con facilidad en una variedad de ámbitos rurales o urbanos. La Organización Mundial de la Salud recomienda la AEEU o la AMEU como los métodos preferidos para el aborto en el primer trimestre.
Uno de los retos del trabajo de Ipas en Europa oriental y central continúa siendo el institucionalizar el concepto de atención integral del aborto centrada en la mujer y lograr que los prestadores de servicios de aborto hagan la transición a la AMEU y otros avances en la tecnología relacionada con el aborto. El programa de Ipas en Europa concentra sus esfuerzos en mejorar la atención del aborto mediante la distribución del instrumental de AMEU en naciones que van desde Albania y Bulgaria hasta Turquía y Ucrania.
Es fundamental equipar a los prestadores de servicios con el instrumental médico correcto y capacitarlos para que utilicen la tecnología debidamente y para que proporcionen a sus pacientes servicios de la mejor calidad posible. Ipas ha establecido una red eficaz de capacitadores europeos con extensas habilidades técnicas y didácticas para apoyar los esfuerzos de capacitación en la región. Ipas, sus colaboradores y sus distribuidores han realizado docenas de cursos para crear un grupo central de profesionales de la salud que estén capacitados para proporcionar servicios de aborto de alta calidad.
Para lograr sus objetivos, Ipas cultiva asociaciones con organizaciones no gubernamentales comunitarias, organismos mundiales y funcionarios gubernamentales. De manera conjunta con la oficina de Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Ipas ayudó a distribuir la publicación de la OMS titulada Aborto sin riesgos: Guía técnica y de políticas para sistemas de salud por toda la región. En colaboración con el Ministerio de Salud de Moldavia, Ipas aportó a una evaluación nacional, que recomendó estrategias para ampliar el acceso a los métodos anticonceptivos y al aborto. Se han realizado similares evaluaciones en Rumania y actualmente se está realizando una en Rusia.
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