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Eleanor Howe, Subdirectora de la Unidad de Desarrollo en Ipas, relata sus experiencias en su reciente viaje a Ghana.

3 agosto 2009
foto por Richard Lord
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En mayo tuve la fortuna de que me pidieran ir a Ghana para participar en la redacción de una propuesta para ampliar los servicios de atención integral del aborto en ese país. Dado que nunca había estado en Africa, decidí tomar unos días para viajar y conocer el país. Resulta que mi corta gira me dio una lección inesperada en la situación difícil de las mujeres embarazadas en Ghana, desde sus inicios hasta la actualidad.

Al igual que la mayoría de las personas que visitan a Ghana, mi prioridad era ver los famosos “castillos” a lo largo de la Costa Dorada del país, donde más de un millón de personas fueron detenidas antes de ser enviadas por barco al otro lado del Atlántico como esclavos. El primer fuerte europeo de trata de esclavos en Africa Occidental fue construido por los portugueses en 1482, en Elmina, que ahora queda a cinco horas en autobus de Accra, la capital de Ghana. Hasta 200 hombres y mujeres a la vez eran mantenidos cautivos aquí, y tenían que esperar hasta tres meses antes de ser forzados como ganado a bajar por una rampa oscura y estrecha, y pasar por la “puerta de jámas regresar” para embarcar los barcos que los aguardaban. Desde un balcón que daba a un pequeño patio interno, los negreros portugueses –y después holandeses– seleccionaban a las mujeres para que les dieran placer. El guía del fuerte explicó que las mujeres que obviamente estaban embarazadas antes de que llegaran los barcos eran desterradas a los pantanos y bosques cercanos para valérselas por sí mismas; aquéllas cuyo embarazo se descubría cuando ya estaban en el barco eran echadas por la borda. Hoy en día, el embarazo producto de violación es una de varias indicaciones para la interrupción legal del embarazo en Ghana. Ipas está trabajando con colaboradores en toda la extensión del territorio nacional para garantizar que las mujeres y los prestadores de servicios de salud sepan cuáles son sus derechos, y para lograr la disponibilidad de los servicios seguros.

Un paseo ecológico ofreció instrucción acerca de los métodos que han utilizado las mujeres para interrumpir un embarazo no deseado. Al norte de Elmina, el Parque Nacional de Kakum es una densa selva tropical, hábitat de elefantes, varios tipos de monos y cientos de especies de pájaros y mariposas. En una caminata por el sotobosque, el guía nos explicó el valor medicinal de muchas de las plantas en el camino. Describió cómo se muelen las hojas de achampong y después se hierben con gengibre para inducir un aborto. Acudir a un prestador de servicios de salud capacitado es obviamente una opción más segura y más eficaz. Desde que Ipas abrió su oficina en Ghana, en el año 2006, 12,000 mujeres ganesas han tenido abortos seguros con el aspirador manual por vacío.

Desde hace mucho, las mujeres han acudido a farmacias y mercados libre para conseguir abortifacientes. En Kumasi, la segunda ciudad más importante de Ghana, un mujer de la localidad me llevó por el mercado libre más grande de Africa Occidental, un laberinto de 30 acres de senderos estrechos donde 10,000 comerciantes venden todo desde un animal parecido a la rata, que se asa y se vende como un manjar, hasta zapatos usados importados pero remodelados como nuevos. Para curar una herida infectada, mi guía compró penicilina, sulfa y otras cápsulas de un vendedor ambulante, sin receta, sin preguntas. Las mujeres que desean tener un aborto también pueden adquirir misoprostol, aunque éste es legal en Ghana sólo con una receta médica para el tratamiento de úlcera péptica. Los vendedores ambulantes no ofrecen ninguna orientación en cuanto a la dosis o qué hacer en caso de un aborto incompleto. Por otro lado, los prestadores de servicios de salud capacitados por Ipas aprenden a brindar consejería a las mujeres y a administrar los medicamentos adecuados para inducir un aborto.

El aborto inseguro es común entre mujeres de todas las edades en Ghana, donde sólo el 14 por ciento de las mujeres casadas en edad reproductiva usan métodos anticonceptivos modernos. Las adolescentes y las mujeres jóvenes, que a menudo no tienen acceso a los servicios de salud reproductiva o no pueden pagar por estos, son particularmente vulnerables a sufrir lesiones o morir de abortos chapuceados, ya sean autoinducidos o realizados por un prestador de servicios no calificado. Ipas Ghana aboga por el acceso de las mujeres a la gama completa de servicios de salud reproductiva, incluidos los servicios de planificación familiar y aborto seguro.



Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org