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24 mayo 2010
South African high school girl
Ante una alta prevalencia de VIH y altas tasas de embarazo en la adolescencia, Mpilonhle está llevando la educación sexual a estudiantes en las zonas rurales de KwaZulu Natal.
Giacomo Pirozzi/Panos Pictures 2006
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En Sudáfrica rural, una organización está confrontando tabúes sociales que ponen en peligro la vida de las mujeres y trabajando para sustituirlos con mayor conciencia de la salud reproductiva y los derechos humanos. Esa organización es Mpilonhle, que promueve la salud y el desarollo social entre adolescentes del distrito rural de uMkhanyakude, en la provincia costera de KwaZulu Natal.

Mpilonhle —que significa “buena vida” en el idioma isiZulu— fue fundada para atender una necesidad aguda en una zona con alta incidencia de infección por VIH: “Ya han pasado 20 años desde que comenzó la pandemia del VIH y SIDA y aún las personas jóvenes que viven por aquí nunca hablan sobre este asunto, que probablemente les afectará durante su vida”, explica el director Michael Bennish, quien fundó la organización en el año 2006.

“Nuestro origen africano dicta que no se puede hablar sobre las relaciones sexuales en la casa”, según Thuli Biyela, principal coordinador de los servicios de salud de Mphilonhle.

Gugu Zulu, coordinador de educación sobre la salud, agrega que muchas personas en la comunidad creen que educar a la juventud sobre sexo significa que los educadores, hombres y mujeres, están “promoviendo” el sexo, argumentando que “es lo mismo que decir ‘aquí tienes licor, tómatelo de manera responsable’.”

“Están a la defensiva”, continúa Zulu. “Dicen que los extranjeros son los que traen esos problemas aquí, aunque estos problemas siempre han estado aquí. El distrito tiene una tasa particularmente alta de embarazo en la adolescencia. Incluso existen casos en que estudiantes tienen hasta tres hijos. Las niñas se sienten presionadas para criar al bebé debido al argumento de que las subvenciones estatales para la manutención de niñas y niños eliminan cualquier razón para que las niñas no tengan hijos”, dice Zulu.

Por consiguiente, explica Zulu, el aborto inseguro también constituye un peligro para la vida de las niñas. “El aborto es un tema que nunca se discute en nuestras comunidades. Es estigmatizado como inmoral a raíz de creencias religiosas y culturales. Respeto nuestra cultura, pero no nos podemos hacer de la vista larga. Las niñas terminan usando métodos inseguros para interrumpir embarazos no deseados, hasta un gancho de ropa.”

Mpilonhle crea “un pequeño santuario” para estudiantes, donde pueden hablar sobre cosas que no pueden discutir en ninguna otra parte, dice Bennish.

Para llegar a la juventud en sus pueblos remotos, Mpilonhle creó unidades móviles que pudieran viajar a las escuelas de la región. Equipos integrados por educadores en salud, personal de enfermería y trabajo social y especialistas en informática, visitan una escuela por varios días. Imparten a adolescentes educación sobre la salud sexual y reproductiva, que incluye la prevención del VIH y las infecciones de transmisión sexual (ITS), el uso de anticonceptivos y el derecho al aborto legal. Cada unidad tiene cuatro cuartos privados para consultas, donde se pueden realizar pruebas de embarazo y tratar ITS. Las personas que se especializan en informática proporcionan capacitación en computadoras para que estudiantes de ambos sexos puedan desarrollar adicionales habilidades de la vida.

Con la ayuda de Ipas Sudáfrica (mediante una subvención de la Ford Foundation), el personal de Mpilonhle también está educando a estudiantes sobre sus derechos humanos según el Plan de Acción de Maputo, un acuerdo regional para facilitar acceso universal a los servicios de salud reproductiva para el año 2015. El acuerdo comprende estrategias que tratan específicamente las necesidades de las personas jóvenes y el problema del aborto inseguro.

Los programas educativos de Mpilonhle actualmente alcanzan a 10,000 estudiantes y a otras 10,000 personas en la comunidad más amplia. El personal ve su trabajo como cuestión de vida o muerte.

“El alumnado necesita la información para poder tomar decisiones informadas. Algunas de estas niñas ni tan siquiera saben cuántos meses de embarazo tienen. El profesorado debe entender que no puede permitir que el ponerse a la defensiva interfiera con su trabajo. Se pierden muchas vidas a causa del aborto inseguro”, argumenta Zulu.

Para reforzar su trabajo, la organización presenta un informe trimestral a cada escuela para darles una idea de los problemas que afrontan sus estudiantes y del impacto del silencio. “Esto es para confrontar al profesorado con la realidad”, explica Zulu. “Ponemos en la mesa los diferentes problemas para incluir a las maestras y los maestros en su solución. Siempre tenemos ejemplos de cosas que suceden. Yo les digo: Nos afecta tanto a ustedes como a mí; no hagamos de cuenta que no está sucediendo.”



Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org