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12 junio 2008
(c) David and Lucille Packard Foundation

Las leyes de aborto en Nigeria figuran entre las más restrictivas del mundo, ya que permiten el aborto sólo para salvar la vida de la mujer. De acuerdo con el código penal de Nigeria, efectuar un aborto o incluso buscar servicios significar arriesgarse a pasar años en prisión. Más aún, el uso de anticonceptivos es sumamente bajo, y cada año ocurren miles de embarazos no deseados. A pesar del potencial para ser castigadas, miles de mujeres intentan tener abortos a cualquier costo y por cualquier medio.

Cada año ocurren 760,000 abortos en Nigeria y aproximadamente el 60 por ciento de ellos son inseguros. Los pocos prestadores de servicios de aborto seguro en Nigeria salvan vidas rompiendo las leyes de su nación. Pero con estas circunstancias jurídicas tan restrictivas, ¿por qué continúan los prestadores de servicios efectuando abortos ilegales?

A principios del 2007, Akinsewa Akiode de Ipas Nigeria y un pequeño equipo de investigadores de Ipas estudiaron los retos y las motivaciones que alimentan a estos prestadores de servicios de aborto clandestino. Akiode presentó sus hallazgos a activistas, investigadores y prestadores de servicios en mayo de 2008, en la 35a Conferencia Internacional sobre la Salud Mundial del Consejo de Salud Mundial, celebrada en Washington, D.C. Durante el panel “Actitud y acceso: aborto y atención postaborto”, Akiode puso de relieve la situación de los prestadores de servicios que rompen la ley para cumplir con lo que ellos creen ser su deber: salvar vidas. Su ponencia, “Ella encontrará la forma: prestadores de servicios de aborto clandestino en Nigeria”, exploró los motivos por los cuales los prestadores de servicios de aborto continúan proporcionando servicios a las mujeres de Nigeria, a pesar del ambiente jurídico.

El proyecto de investigación de Ipas Nigeria sobre las actitudes de los prestadores de servicios clandestinos encuestó a 17 prestadores de servicios en ocho estados. Se exploraron las actitudes de los prestadores de servicios hacia la ley, percepciones de riesgo personal y estrategias para evitar ser enjuiciados, así como las motivaciones, fuentes de satisfacción y retos asociados con la prestación de servicios de aborto seguro a mujeres en ambientes restringidos.

Al inicio del estudio, los investigadores suponieron que la mayoría de los prestadores de servicios de aborto ilegal estaban en ese negocio por el dinero. Un aborto ilegal puede costar hasta 5,900.00 nairas ($50), una fuente significativa de ingresos. Sin embargo, de acuerdo con el informe de 2007-2008 de las Naciones Unidas titulado Informe del Desarrollo Humano, el 92.4 por ciento de la población de Nigeria vive con menos de $2 al día, lo cual significa que muy pocas mujeres tienen suficiente dinero para poder pagar por un aborto seguro. Y, aunque hay pocas clientas adineradas, aquéllas con suficientes nairas logran comprar servicios de aborto seguro de prestadores de servicios calificados, con poco temor de represalias judiciales.

“Inicialmente parecía como si fuera por el dinero”, admitió un médico de Nigeria septentrional. “A medida que uno crece y madure, se da cuenta de que algunas cosas no son sólo por el dinero.” Según Akiode, el estudio indica que los prestadores de servicios a menudo son motivados por factores mucho más nobles que el dinero. Efectivamente, muchos prestadores de servicios relataron a los investigadores historias desgarradoras de mujeres en graves situaciones. Una enfermera en Nigeria meridional habló sobre cómo el temor por la vida de las mujeres a menudo motiva a los prestadores de servicios a ayudarlas. Ese temor, explicó ella, es lo que lleva a los prestadores de servicios a decir: “Venga, nosotros se lo haremos.”

Muchos prestadores de servicios, especialmente aquéllos capacitados en el extranjero, reconocen que en los lugares donde el aborto es ilegal o muy restringido, por lo general, es inseguro, lo cual alimenta su deseo de evitar lesiones o muertes innecesarias.

“Lo que creo que me hizo más apasionado es simplemente regresar a Nigeria”, explicó un ginecólogo en Nigeria meridional. “Me capacité en el extranjero, donde interrumpíamos embarazos y había por lo menos dos o tres … todos los días. Nunca vi ninguna muerte, ningún aborto complicado, ninguno. Nunca vi esto hasta que regresé a mi país natal.

Pero ¿qué sucede con los prestadores de servicios de aborto que son pillados? En su investigación, Akiode encontró que las prácticas de aborto en Nigeria son mucho más liberales que las leyes de aborto. Aunque los prestadores de servicios que ofrecen servicios ilegales temen a las autoridades, ninguno de ellos parece temer ir a la cárcel. Akiode dijo que el verdadero problema en Nigeria es el acoso y la extorsión; los prestadores de servicios que él entrevistó describieron cómo algunos agentes de policía sin escrúpulos, por lo general, se hacían la vista larga respecto al aborto, siempre y cuando recibieran por lo menos la mitad del dinero de las clientas.

En última instancia, dijo Akiode, la principal motivación de los prestadores de servicios para ofrecer servicios de aborto seguro es disminuir la tasa de muertes y lesiones evitables a consecuencia del aborto inseguro: una crisis de salud pública que agota recursos económicos limitados, carga a los sistemas de salud y pone en peligro la vida y el bienestar de las mujeres y niñas que forman la parte central de las familias y comunidades de Nigeria.


Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones

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