Done
16 enero 2009
Planteando el caso

Cinco antiguos directores del programa internacional de EE.UU. de ayuda para la planificación familiar hicieron un llamado al Presidente electo Obama y al Congreso de EE.UU. para que dediquen más de mil millones de dólares estadounidenses a la planificación familiar internacional como un paso fundamental en la promoción de la salud y los derechos reproductivos de personas en todas partes del mundo, así como en la lucha contra la pobreza mundial.

En un nuevo informe, “Making the Case for U.S. International Family Planning Assistance,” la Presidenta y Directora Ejecutiva de Ipas Elizabeth Maguire y sus colegas Joseph Speidel, Steven Sinding, Duff Gillespie y Margaret Neuse elogiaron a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) como líder transformador en población internacional y planificación familiar, pero lamentan el estancamiento en financiamiento en la última década y  la decadencia del liderazgo mundial de USAID.

Los antiguos directores del Programa de Población y Salud Reproductiva de USAID describen una inmensa y creciente necesidad insatisfecha de planificación familiar en muchos países en desarrollo. Mundialmente, más de 200 millones de mujeres desean aplazar o evitar el parto pero carecen de acceso a métodos anticonceptivos modernos. Se espera que ese número aumente en un 40 por ciento para el año 2050, a medida que números sin precedentes de jóvenes alcanzan la edad fértil.

Se ha comprobado que ampliar el acceso a la planificación familiar es sumamente eficaz para mejorar la vida de las mujeres, disminuir el crecimiento de la población y estimular el desarrollo económico, señala el informe; no obstante, el financiamiento de Estados Unidos y otros donantes ha disminuido marcadamente en los últimos años. Tomando en cuenta la inflación, el presupuesto actual de USAID para la planificación familiar es más o menos igual a lo que fue en 1974.

“Ese nivel de apoyo no sintoniza ni con la demanda mundial de planificación familiar ni con el sólido apoyo de los ciudadanos de EE.UU. para este elemento fundamental de la atención a la salud reproductiva”, dijo Maguire.

Los antiguos directores hacen un llamado para triplicar el financiamiento de EE.UU. para la planificación familiar internacional, de $457 millones en 2008 a $1.5 mil millones en 2014. Dicen que el dinero debería dedicarse a capacitar y equipar a los prestadores de servicios de salud; ampliar los programas de planificación familiar en países desatendidos; garantizar el liderazgo técnico de USAID; y renovar el liderazgo y financiamiento de EE.UU. para organizaciones globales, como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF), las cuales están ampliando el acceso de algunas de las poblaciones más vulnerables del mundo a la planificación familiar voluntaria.

“El rendimiento de esta inversión será enorme,” dijo Maguire, “en lo que respecta al bienestar y la salud de las mujeres y sus familias —incluso en ayudar a evitar millones de embarazos imprevistos, evitar abortos inseguros y disminuir la tasa de mortalidad materno-infantil— así como al desarrollo.”

El informe señala que para reafirmar el liderazgo de EE.UU. en el campo internacional de la salud reproductiva, también es necesario revocar la Ley Mordaza de la era de Reagan, la cual prohíbe que organizaciones extranjeras utilicen su propio dinero para servicios de aborto o actividades de promoción y defensa del aborto si éstas aceptan ayuda financiera de EE.UU. para la planificación familiar. Se ha documentado bien el impacto de esta política en disminuir la disponibilidad de servicios e insumos de planificación familiar.

Hablando en calidad de Presidenta y Directora Ejecutiva de Ipas, Maguire señaló que revocar la  Ley Mordaza y ampliar el acceso a la planificación familiar son las maneras más seguras de disminuir tanto el número de embarazos imprevistos como de abortos, pero que la planificación familiar por sí sola no eliminará los 20 millones de abortos inseguros que ocurren cada año y causan la muerte de más de 66,000 mujeres y niñas.

“Las mujeres deben tener la posibilidad de tomar sus propias decisiones reproductivas y ejercer sus derechos reproductivos fundamentales de manera segura”, agregó Maguire. “Para ello, necesitan amplio acceso a información y servicios tanto de planificación familiar como de aborto seguro y legal.”



Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org