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Un nuevo informe del Guttmacher Institute muestra que el índice de abortos que ocurrían anualmente entre 1995 y 2003 bajó considerablemente a medida que el uso de anticonceptivos aumentó en la mayoría de los países. Sin embargo, esta mejoría no afectó a todas las regiones por igual: aunque el número de abortos en general disminuyó, el número de abortos inseguros continúa siendo relativamente constante. Estos últimos ocurren casi exclusivamente en países en desarrollo con leyes restrictivas.
Según el informe, “Abortion Worldwide: A Decade of Uneven Progress”, la disminución en la tasa de abortos está sucediendo a medida que más países están liberalizando sus leyes de aborto: 19 países desde 1997. Aunque la decisión de un país de reducir las restricciones jurídicas al aborto tiene poco impacto en las tasas de aborto, sí afecta considerablemente el acceso de las mujeres a los servicios de aborto seguro.
En países donde el aborto es restringido por la ley, es probable que las mujeres desesperadas recurran a prestadores de servicios tradicionales, que usan métodos inseguros, o a prestadores médicos con capacitación inadecuada, o incluso que intenten realizar el procedimiento por su cuenta. Por consiguiente, Guttmacher informa cálculos mundiales de aproximadamente 70,000 muertes y 5 millones de hospitalizaciones cada año. Se calcula que otros 3 millones de mujeres sufren graves complicaciones sin jamás ser atendidas por un trabajador de la salud.
El nuevo informe hace tres recomendaciones importantes:
• Ampliar el acceso a los métodos anticonceptivos modernos y mejorar los servicios de planificación familiar.
• Ampliar el acceso a los servicios de interrupción legal del embarazo y asegurar que los servicios de aborto seguro y legal estén disponibles a las mujeres que los necesitan.
• Mejorar la cobertura y la calidad de la atención postaborto, lo cual disminuiría las tasas de muertes maternas y complicaciones a consecuencia del aborto inseguro.
El informe fue publicado un día antes que el Departamento de Desarrollo Internacional (DFID) del Reino Unido emitiera una nueva política sobre el aborto, que establece: “Primero, es un derecho. Las mujeres tienen derecho a opciones de salud reproductiva. Segundo, es necesario. El 20% de los embarazos del mundo terminan en aborto inducido; cada año, el aborto inseguro es responsable del 13% de todas las muertes maternas y la hospitalización de cinco millones de mujeres debido a graves complicaciones de salud.” La declaración del DFID reafirma su compromiso a apoyar programas que amplíen el acceso a los servicios de aborto seguro en países donde el aborto es legal. En países con leyes restrictivas y altas tasas de muertes y lesiones a causa del aborto inseguro, el DFID apoyará los esfuerzos por incrementar el entendimiento del problema y reformar las leyes y políticas de aborto.
La nueva política es un gran contraste a la de Estados Unidos, donde una ley en vigor desde hace muchos años (llamada la Enmienda de Helms) impide que en otros países se utilice la ayuda financiera de EE.UU. para apoyar a los servicios de aborto seguro, aun cuando éste es legal, y donde otras restricciones al financiamiento federal limitan el acceso de las mujeres estadounidenses de bajos ingresos a los servicios de aborto legal. “Espero que el informe del instituto Guttmacher sea difundido ampliamente, incluso en Estados Unidos”, dijo Barbara Crane, Vicepresidenta Ejecutiva de Ipas. “Aún nos queda mucho trabajo por hacer aquí en nuestro país.”
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org