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27 marzo 2008
Profesional de la salud etíope
La cinematógrafa Lisa Russell entrevistó a prestadores de servicios de salud y usuarias para destacar historias sobre el aborto que harán reflexionar al público

El 27 de marzo, la cinematógrafa Lisa Russell concluyó la filmación en Etiopía de un  documental sobre el aborto inseguro. Su trabajo en la película, apoyado por Ipas, la ha llevado desde la animada capital de Addis Abeba hasta centros de salud en pueblos pequeños y comunidades rurales aisladas, donde ha conocido mujeres con sorprendente fortaleza y prestadores de servicios de salud sumamente dedicados.

Russell documentó su viaje en su blog. "Se volvió evidente que las niñas y mujeres hacen cualquier cosa por deshacerse de un embarazo no deseado”, escribió ella. "Y esta desesperación por interrumpirlo es la razón por la cual las mujeres continúan muriendo a consecuencia de esto."

Russell pasó su primera semana en Etiopía en el pueblo rural de Zeway, en la zona Shewa de Etiopía, que queda a unas dos horas y media de Addis Abeba en carro. Se encontraba sentada en el Centro de Salud Batu, una clínica general de salud donde se atienden pacientes que buscan una gran variedad de servicios de salud, incluido el  tratamiento de malaria y VIH/SIDA, así como atención de salud reproductiva. El personal allí informa que atienden aproximadamente cinco mujeres a diario, que acuden a la clínica para recibir servicios de  aborto –ya sea para interrumpir un embarazo o para recibir tratamiento por un aborto espontáneo– pero que, debido al limitado personal y equipo, pueden atender a una sola paciente.

Los retos que afrontan los centros de salud para proporcionar servicios de aborto seguro fueron igualados por los obstáculos que encuentran las mujeres al tratar de obtener dichos servicios.

"Aprendí muy rápido que no hay escasez de nudos en el estómago durante la filmación de una película sobre el aborto inseguro", dijo Russell en su blog.

En la sala de espera del centro de salud, Russell conoció mujeres que habían sido violadas y estaban ansiosas por interrumpir el embarazo, así como mujeres con embarazos deseados que estaban teniendo abortos espontáneos. Ella siguió a las mujeres que habían sido violadas durante todo el proceso, desde su llegada al centro de salud en Zeway hasta su traslado a un hospital público a una hora de distancia (el personal de Batu pensaba que los embarazos de las jóvenes eran más avanzados que su capacidad para tratarlos). Russell vio directamente las barreras que afrontan las mujeres en sus esfuerzos por encontrar servicios de aborto seguro; las dos mujeres que conoció no sólo tenían que viajar lejos de su hogar, dos veces, para alcanzar a sus prestadores de servicios de salud, sino que también tenían que comprar los materiales necesarios (guantes, agujas, medicamentos para el dolor, etc.) por sí mismas para que se pudiera iniciar el procedimiento.  (Esto es típico de los establecimientos de salud públicos en Africa, donde los hospitales sufren de una escasez crónica de recursos.)

Además de seguir las historias de estas dos jóvenes y sus prestadores de servicios de salud en Zeway, Russell también entrevistó varias mujeres en Addis Abeba que tuvieron abortos inseguros y sobrevivieron, familiares de mujeres que murieron por complicaciones del aborto inseguro y formuladores de políticas que trabajan para garantizar que las mujeres tengan acceso a la atención segura del aborto.

Una mujer entrevistada había sido violada varias veces y se había autoinducido ocho abortos inseguros. (En Etiopía, la violación es un grave problema de salud y seguridad para las mujeres, y una de las circunstancias bajo las cuales las mujeres pueden buscar servicios de aborto legal de acuerdo con la ley que legalizó el aborto.) Según Russell, la mujer tiene problemas crónicos de salud a consecuencia de sus numerosos abortos inseguros –incluido dolor de espalda y cólicos uterinos– así como un hijo nacido con defectos congénitos. Pero dice que los sucesos en su vida le permiten hablar abiertamente de sus experiencias; también es policía y procura estar atenta por si hay otras mujeres jóvenes que también necesiten ayuda.

Russell dijo de todas las mujeres que ha conocido: “Creo que lo mejor de este documental es que abarcamos todo el espectro y vemos el impacto que tiene el cambio en la legislación para salvar la vida de las mujeres.”

Pueden leer más acerca de las experiencias de Lisa en Etiopía en su blog.  Los invitamos a visitar www.ipas.org con regularidad para ver información actualizada sobre sus avances.


Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones

e-mail: sherkk@ipas.org
teléfono: 919.960.5612
fax: 919.929.0258