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| Detrás de cada muerte materna, se encuentra el rostro de una mujer y la oportunidad de conocer más acerca de las causas fundamentales de la mortalidad materna. |
| Foto cortesía de Mark Hakansson, Panos Pictures. |
A los diez años de edad, mientras trabajaba en el jardín del hospital misionero en su país natal de Sudáfrica, el joven Eddie Mhlanga tenía un sueño aparentemente imposible: él quería atender a la gente como médico.
(Al final de este artículo se proporciona el audio de una entrevista con el Sr. Mhlanga.)
Una vez que logró esa meta, el Sr. Mhlanga se propuso llegar a ser cirujano. Pero cuando regresó a su tierra natal en la provincia de Limpopo y al mismo hospital misionero donde se ejerció como un joven médico, observó que existía una gran necesidad de proporcionar servicios de salud infantil y de obstetricia en toda la extensión del territorio nacional, sobre todo en las zonas rurales.
“Tuvimos que atender muchas urgencias, como accidentes automovilísticos y agresiones, pero me di cuenta de que los problemas en obstetricia y salud infantil [presentaban un riesgo mucho más elevado para la vida]. Era necesario actuar de inmediato para salvar al paciente”.
El Dr. Mhlanga ha pasado a ser uno de los principales defensores sudafricanos de los derechos de las mujeres a la atención en salud reproductiva, incluida la atención del aborto. Desde 1995 hasta 1999, ocupó el cargo de director de la unidad de Salud Materna, Infantil y de Mujeres y Nutrición del Departamento de Salud. Hoy en día, él es subdirector de obstetricia y ginecología de la Universidad de KwaZulu-Natal, en Durban. Además, recientemente fue nombrado miembro de la junta directiva de Ipas.
El Dr. Mhlanga es integrante del Comité Nacional para la Investigación Confidencial de Muertes Maternas (NCCEMD) de Sudáfrica. A principios del año 2006, el NCCEMD publicará su informe sobre la tercera auditoría de las muertes maternas en Sudáfrica.
La muerte materna es definida, según la décima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-10) como “la muerte de una mujer durante el embarazo o dentro de los 42 días posteriores a la interrupción del embarazo, sin importar la duración y el lugar del embarazo, debido a cualquier causa relacionada con el embarazo o su manejo, o agravada por éste, pero no a causas accidentales o fortuitas.”
Al igual que en muchos otros países en desarrollo, en Sudáfrica se informan altas tasas de mortalidad materna; en el período 1990-2004, su gobierno informó una proporción de 150 muertes maternas por cada 100,000 nacidos vivos. Organización Mundial de la Salud calcula una cifra aun más alta de 230 muertes por cada 100,000.
Aunque las estadísticas dan una idea de la magnitud del problema, no deberían minimizar las tragedias humanas que describen, dijo el Dr. Mhlanga.
“Cada muerte de una mujer es un suceso de gran relevancia. La gente debe detenerse y preguntarse: ¿Qué sucedi ó?”
En 1997, el Ministerio y el Departamento de Salud de Sudáfrica emitieron un mandato para que se emprendiera un estudio nacional completo de las muertes maternas en los hospitales públicos del país: aproximadamente 200 en total. Como director de Salud Materna, Infantil y de la Mujer y Nutrición, el Dr. Mhlanga y su equipo recibieron instrucciones de iniciar el proceso.
Bajo la política de auditoría, cuando una mujer muere en este tipo de establecimiento, el personal que le brind ó atención médica debe llenar un formulario que explique las circunstancias de su tratamiento y su muerte. Ese proceso colaborador motiva al personal a preguntarse si ellos, la mujer o la comunidad pudieron haber hecho algo de otra manera a fin de evitar la muerte.
Una vez que se concluye ese proceso, el formulario es enviado al departamento de salud provincial. Después es remitido a un evaluador, que examina la información y posiblemente plantee más preguntas. El evaluador emite una serie de conclusiones confidenciales (que no pueden utilizarse como evidencia en un caso judicial), las cuales son presentadas al NCCEMD. Si el hospital cometió un error o si el evaluador y el comité nacional concluyen que todavía se puede mejorar, el hospital será informado al respecto, pero no se mencionarán los nombres de los responsables.
El hacer hincapié en la resolución de problemas, en lugar de hacer hincapié en medidas punitivas, ayuda a tratar los problemas y desarrollar la capacidad del personal, dijo el Dr. Mhlanga. El proceso de auditoria de Sudáfrica ha sido duplicado en Swazilandia, y el Dr. Mhlanga ha visitado a Namibia y Ruanda para discutir la implementación de similares sistemas en esos países.
En Sudáfrica, la última auditoria de muertes maternas (1999-2001) mostró que la causa principal de la mortalidad materna eran las infecciones no relacionadas con el embarazo, muchas de ellas producto del VIH/SIDA.
A pesar de que han aumentado las infecciones como causa de muerte de las mujeres en edad fértil, el Dr. Mhlanga señal ó que, desde que se iniciaron las auditorías en 1998, ha habido una disminución “fenomenal” en las muertes relacionadas con el aborto. Tras la aprobación y puesta en vigor de la Ley de 1996 que defiende el derecho a optar por la interrupción del embarazo, el Departamento de Salud de Sudáfrica informó que la tasa de muertes relacionadas con el aborto disminuy ó en un 90 por ciento.
Para el Dr. Mhlanga, quien es muy Cristiano, ese declinio es una bendición. Él ha presenciado la muerte de una colega enfermera a consecuencia de un aborto séptico (en el cual un aborto o un aborto espontáneo es seguido de una infección uterina que se transmite por la sangre).
Esa experiencia que le cambió la vida, la cual él
describe aquí en audio (Windows
Media, MP3),
reafirmó su creencia de que las mujeres no tienen por qué morir debido a la
falta de servicios adecuados y del derecho a tomar una amplia gama de decisiones
reproductivas. Lo que buscan las mujeres, dijo el Dr. Mhlanga con vehemencia, es
la libertad de escoger y la libertad de no ser juzgadas, no importa la decisión
que tomen.
Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones
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fax: 919.929.0258
