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| Richard Lord |
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En el sureste de Asia, donde el aborto inseguro causa casi el 16 por ciento de la mortalidad materna, la planificación familiar para evitar el embarazo no deseado es fundamental para la prevención de muertes y lesiones. En Camboya en particular, 472 de 100,000 mujeres mueren en parto: una razón 10 veces más alta que la del país vecino Tailandia. Debido a la accesibilidad y el uso limitados de anticonceptivos, las mujeres tienen pocas opciones para controlar su fertilidad en Camboya. El aborto es legal y cada vez más común; sin embargo, continúa siendo inseguro con frecuencia.
¿Por qué entonces tantas de las mujeres que reciben atención postaborto dejan la unidad de salud sin anticonceptivos? Según un estudio recién publicado este mes en Studies in Family Planning, los factores que aumentan marcadamente la aceptación de los anticonceptivos por parte de las mujeres después del aborto son todos estructurales. Las mujeres camboyanas en el estudio estaban más inclinadas a aceptar un método anticonceptivo cuando:
Tamara Fetters y Kathryn Anderson Clark, de Ipas, junto con co-autores Janna McDougall del Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer y Tung Rathavy, director adjunto del Centro Nacional de Salud Materno-Infantil de Camboya analizaron los datos recolectados de los establecimientos de salud pública de Camboya, dando al estudio un lente nacional para observar el sistema de salud pública.
“Estudiamos un grupo de mujeres quienes le dijeron a su prestador de servicios que no querían volver a quedar embarazadas pronto. Todas ellas tenían muchas razones para tener un embarazo no deseado. Quizás su método anticonceptivo falló, o estaban buscando atención después de tener un aborto inseguro, o habían tenido todos los hijos que deseaban tener, o tal vez eran jóvenes y solteras. No importa lo que observamos, ninguno de esos factores eran más importantes que el hecho de que los establecimientos estuvieran o no estuvieran preparados para suministrarles anticonceptivos”, dice Fetters.
Todas las mujeres que buscan servicios de aborto o atención postaborto deben recibir información sobre los anticonceptivos, independientemente de sus características personales o socioeconómicas, agrega Fetters. En el estudio, los autores encontraron que los supuestos típicos que sostenían los prestadores de servicios en cuanto a la edad de la mujer o el uso anterior de anticonceptivos influyeron poco en el hecho de que la mujer se llevara o no un anticonceptivo. Los autores también señalan que los médicos que proporcionan servicios de aborto deben motivarse a mejorar las deficiencias en sus servicios anticonceptivos. Estudios anteriores muestran que, por lo general, las parteras profesionales tienden a ofrecer consejería y suministro de anticonceptivos de mejor calidad, en comparación con los médicos.
Los resultados del estudio indican que al mejorar la capacitación en la consejería anticonceptiva, especialmente para las parteras profesionales y enfermeras, y al aumentar las opciones de métodos anticonceptivos en la sala de procedimientos de aborto, se puede disminuir el riesgo de las mujeres camboyanas de tener embarazos no deseados y abortos inseguros. Según Rathavy y John Naponick, líder del equipo del Proyecto de Disminución de la Mortalidad Materna (RMMP, por sus siglas en inglés), los hallazgos se pueden aplicar a otros países en desarrollo en sus esfuerzos por aumentar el uso de anticonceptivos. El RMMP, dirigido por Options UK, con la colaboración de varias organizaciones como Ipas, capacita a los trabajadores de la salud para incluir la consejería sobre la anticoncepción postaborto como una forma de reducir el número de abortos repetidos y de evitar las muertes y lesiones atribuibles al aborto inseguro.
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org