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| En una protesta en México, activistas colocaron en el piso fotos de mujeres que murieron por complicaciones del aborto inseguro. |
| Sara Gómez |
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Para celebrar el Día de los Derechos Humanos este año, la Organización de las Naciones Unidas hizo un llamado a los gobiernos y pueblos del mundo a actualizar las leyes y normas internacionales en vigor para proteger los derechos humanos.
La discriminación, según la ONU, es la causa de las violaciones de los derechos humanos. Y las principales víctimas son mujeres y niñas.
Los gobiernos a nivel mundial han prometido proteger los derechos de las mujeres a la vida, la salud, la integridad corporal, la privacidad, la libertad, la libertad de discriminación y el derecho a una vida libre de tratos crueles, inusuales y degradantes. El acceso a los servicios de salud reproductiva seguros y a precios asequibles — incluidos los servicios de aborto— se puede clasificar bajo esta sombrilla de protecciones de los derechos humanos. No obstante, casi 67,000 mujeres, de todas las edades, continúan muriendo cada año a consecuencia de abortos inseguros, y millones más sufren complicaciones, lesiones y discapacidad. Los gobernantes del mundo deben prestar atención y cumplir sus promesas.
En su número inaugural este verano, la revista de Ipas titulada Because trató el aborto y los derechos humanos; a continuación transcribimos un pasaje de ese número:
En Latinoamérica, las contradicciones son particularmente evidentes. La mayoría de los gobiernos latinoamericanos afirman abiertamente que todas las personas tienen derechos humanos fundamentales de recibir servicios de salud y tratos justos, sin discriminación y con dignidad. Al mismo tiempo, en la mayoría de los países latinoamericanos se permite el aborto sólo para salvar la vida de la mujer; en Nicaragua, El Salvador, la República Dominicana y Chile, el aborto es prohibido bajo toda circunstancia. Estas leyes, que prohíben abortos para víctimas de violación y mujeres cuya vida y salud corren peligro por embarazos, han sido condenadas por Amnistía Internacional, el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura y otras organizaciones internacionales.
“La penalización del aborto en todas las circunstancias, sin excepción, viola la condición jurídica de las mujeres al no permitirles salvar su propia vida o disminuir el riesgo a su salud física o psicológica", dijo Juana Jiménez, directora del Movimiento de Mujeres Autónomas, una organización con sede en Nicaragua que se fundó para luchar contra la prohibición. “[La prohibición] va en contra de las convenciones de derechos humanos y los derechos de las mujeres.”
El texto completo de este artículo aparece en la página 11 de Because.
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org