La salud y la seguridad de las mujeres son de importancia crítica en los esfuerzos de ayuda a los damnificados del maremoto
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| Foto de Karen Robinson, Panos Pictures. |
Mientras que el mundo todavía se recupera del impacto devastador del maremoto del 26 de diciembre, una segunda ola de desastre se está empezando a sentir a través de esta asolada región del Océano Índico. Las mujeres y las niñas son especialmente vulnerables a los efectos de esta segunda ola, la cual acarrea desnutrición, enfermedad y violencia de manera generalizada. Si no se reajustan los esfuerzos de ayuda a los damnificados a fin de darle prioridad a sus necesidades más urgentes, este desastre devastador continuará siendo la causa de la pérdida de vida en días y semanas venideros.
Unas 150.000 personas perdieron la vida a causa del maremoto y se calcula que otros cinco millones más están pasando penurias consiguiendo agua limpia, comida, refugio y condiciones de salubridad para poder sobrevivir
Entre esos millones, se encuentran unas 150.000 mujeres que, además de tener que sobrellevar su propio trauma, lesiones y enfermedades, están actualmente embarazadas o se enfrentan a complicaciones del embarazo, según la FNUAP, Fondo de Población de las Naciones Unidas. Se calcula que unas 50.000 mujeres darán a luz en los próximos tres meses; todas ellas corren el riesgo de sufrir partos prematuros, pérdidas a causa del trauma y de las consecuencias del aborto realizado en condiciones inadecuadas. Con la destrucción de la infraestructura del sistema de salud, el escaseo de equipo médico y la devastación de las redes asistenciales, la vida de estas mujeres y niños dependerá de si pueden conseguir asistencia obstétrica de emergencia a tiempo.
Aunque menos grave pero, no obstante, crítico, son las necesidades de salud e higiene a que se enfrentan actualmente la mayoría de las mujeres en la región. En muchas de las comunidades afectadas por esta catástrofe, las mujeres que han perdido todos sus bienes, ni siquiera pueden conseguir las prendas de ropa más básicas para participar en la vida pública. La falta de acceso adecuado a artículos de higiene femenina, tales como tampones y toallas sanitarias, amenaza aún más su dignidad personal y dificulta que se desplacen, en algunos casos impidiendo su acceso a otras necesidades de atención y suministros para ellas y sus familias.
Esto es especialmente agobiante para las muchas mujeres que, habiendo perdido a sus esposos o parejas, se ven forzadas a asumir el peso completo de responsabilizarse por sus familias. Como cabezas de familia, estas mujeres a menudo deben pasar por alto sus propias necesidades para asegurar la sobrevivencia de los restantes miembros de su familia.
En estas condiciones de desesperación, las mujeres y las niñas se encuentran especialmente vulnerables a la explotación sexual y a la violencia. Al igual que en otras situaciones de crisis, muchas mujeres no tendrán otro recurso que cambiar sexo por víveres y otros suministros necesarios para su sobrevivencia Sin un refugio seguro, el apoyo y protección de sus parejas, o autoridades a quienes acudir, muchas más se verán sometidas a la violencia sexual. Según el Women’s eNews, ya se han recibido informes de numerosos casos de violación y violencia contra las mujeres.
Las recomendaciones para tratar y atajar las críticas necesidades de salud reproductiva de las mujeres y niñas de esta asolada región, así como otras necesidades también críticas, son, como mínimo:
Los servicios de aborto seguro también son de suma necesidad. Los asuntos que resaltan la importancia del acceso a la atención de aborto seguro para las mujeres en cualquier momento dado, se destacan aún más en situaciones de crisis como ésta. Las mujeres de esta región, separadas de sus familias y sedes de apoyo comunitario, con un futuro y una situación económica inciertos, sin poder conseguir acceso a servicios de salud familiar o suministros de anticonceptivos normales, y la posibilidad de que se les haga el blanco de asaltos sexuales, corren un mayor riesgo de quedar embarazadas sin desearlo y de recurrir al aborto en condiciones de riesgo.
En su respuesta inicial a la crisis, FNUAP desembolsó 3 millones de dólares
para proporcionar la más básica asistencia materna e higiene a las mujeres de
toda la región. FNUAP está haciendo un llamamiento solicitando fondos
adicionales para restituir la atención de salud reproductiva básica en las
comunidades más afectadas de Indonesia, Sri Lanka y las Maldivas.
Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones
e-mail: sherkk@ipas.org
teléfono: 919.960.5612
fax: 919.929.0258
