Done
8 abril 2010
refugee camp
© Dieter Telemans/Panos 2006
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Maxwell, un joven de 23 años de edad, es de Uganda. Es el mayor de una familia de siete hijos y trabaja arduamente todos los días para mantener a sus hermanas y hermanos. Maxwell, quien actualmente es estudiante, también sirve de voluntario y consejero de la juventud en una sucursal local de Reproductive Health Uganda, donde educa a sus pares sobre su salud y derechos sexuales y reproductivos.

Cuando era adolescente, Maxwell fue secuestrado por rebeldes y forzado a servir de niño soldado en la violenta guerra civil de Uganda. Logró escapar, pero dice que los dos meses que pasó en el ejército (Lord’s Resistance Army, LRA) se sintieron como años. Maxwell perdió a muchos de sus seres queridos en el caos de la guerra, entre ellos el hombre que lo crió, su abuelo, quien murió bajo los machetes de los rebeldes.  

De luchar en contra de su voluntad a luchar por los derechos reproductivos

Maxwell dice que el conflicto ha sido particularmente difícil para mujeres y niñas, muchas de las cuales han sido violadas, asesinadas, infectadas con VIH/SIDA y secuestradas para que sean esposas de los líderes del LRA. Muchas de las mujeres que son violadas terminan embarazadas y solteras, y su familia les hace el vacío. Muchas de ellas, desplazadas de su comunidad y sin poder alcanzar los servicios de salud, luchan por sobrevivir cada día. En el campamento de refugiagos donde Maxwell ha estado viviendo desde su secuestro, él vio a muchas mujeres jóvenes sufrir de problemas relacionados con la salud reproductiva como infecciones de transmisión sexual y abortos inseguros. Maxwell se vio en la obligación de hacer algo y reunió a integrantes del campamento que habían sido secuestradas y creó un grupo de jóvenes. “Empezamos a actuar dramas, tocar canciones, llevar a cabo programas de sensibilización [sobre asuntos de salud reproductiva] en el campamento”, relata él. El grupo pronto recibió apoyo formal de otras organizaciones como Reproductive Health Uganda (antiguamente la Asociación de Planificación Familiar de Uganda), que brindó fondos y oportunidades de capacitación adicional para Maxwell y otras personas jóvenes.

En la clínica donde trabaja Maxwell ahora se ofrecen servicios esenciales de salud a la comunidad local, entre ellos pruebas y consejería sobre el VIH/SIDA, pruebas y tratamiento de ITS, atención prenatal y atención postaborto. Como un joven promotor, Maxwell viajó a Kenia el año pasado para asistir a un Taller para Abogar por el Aborto Seguro para la Juventud Africana, que fue organizado por Ipas y la Oficina Regional Africana de la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPFARO). Durante el taller hubo sesiones educativas y ejercicios interactivos en los que las personas participantes exploraron sus creencias y valores en torno a la sexualidad, los derechos sexuales y reproductivos y el aborto. Además, adquirieron más conocimientos del embarazo y el aborto, tanto espontáneo como inducido, así como sobre cómo encontrar e interpretar las causales por las cuales la interrupción del embarazo es permitida por la ley y plantear el aborto como un asunto de género y derechos humanos. Aprendieron también a abogar por el derecho de la juventud a tener acceso a los servicios de aborto seguro.

Desde el taller, Maxwell ha trabajado con muchas organizaciones internacionales prominentes, como la Cruz Roja Internacional y Marie Stopes International, educando a otras personas jóvenes sobre planificación familiar, VIH/SIDA, ITS, atención segura del aborto e incluso consejería vocacional. Además, Maxwell dirije un programa de radio local dedicado a discutir asuntos relacionados con la salud reproductiva de la juventud. Él estima que es esencial extender una mano a sus hermanas y hermanos en la comunidad: “Es importante qu se preparen para enfrentarse a los retos y que puedan hacer una campaña para promover sus derechos de salud reproductiva.”

Con el tiempo Maxwell espera obtener un diploma en enfermería o medicina para poder continuar mejorando el bienestar de su comunidad. Él cree con fervor que el futuro de su país radica en educar a la juventud. “Nosotros como jóvenes de Uganda queremos paz total para poder promover nuestros estudios.” Y después agrega: “El saber es riqueza y, cuando se educa a una persona joven, se educa al mundo.”



Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org