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| Una reciente decisión tribunal, en la que se reconoció la violación marital como un crimen, podría ayudar a las numerosas mujeres mexicanas que son agredidas sexualmente por sus esposos. Se estima que el 45 por ciento de todas las mujeres mexicanas sufren algún tipo de maltrato en su hogar. |
| Foto cortesía de la David and Lucile Packard Foundation. |
En el código penal de México, la violación marital no era considerada un crimen. Más aún, la Corte Suprema Mexicana había declarado que el acto sexual forzado entre cónyuges no era violación, sino el ejercicio del derecho matrimonial a tener relaciones sexuales.
“Cynthia” pudo haber sido doble víctima: de la ira de su esposo y de un sistema judicial que no tenía ning ún argumento judicial para acusarlo de agresión sexual.
Sin embargo, hoy, su caso ayudó a ampliar la definición de una violación y las causales de divorcio en M éxico. Por consiguiente, las mujeres ahora están mejor equipadas para buscar protección legal contra sus agresores y exigir la interrupción legal del embarazo.
Este noviembre, la Corte Suprema mexicana, la cual decidió en 1994 que el forzar un cónyuge violentamente a tener relaciones sexuales era el “ejercicio abusivo de un derecho conyugal”, anuló su decisión anterior mediante una decisión unánime. Declaró que el sexo forzado en el matrimonio debe considerarse una violación que ser á castigada por la ley.
La decisión de 1994 respaldó la idea de que el matrimonio era para fines de procreación y que las relaciones sexuales eran una obligación en esa relación. Ahora, la corte suprema declara, sin duda alguna, que el derecho protegido judicialmente en esta decisión es la libertad sexual de las mujeres para decidir cuándo y con quién tener relaciones sexuales. Este derecho no debe perderse en el matrimonio.
La anulación unánime es una movida significativa en México, donde cunden todas las formas de violencia intrafamiliar; las investigaciones realizadas en el año 2003 por el Instituto Nacional de las Mujeres sugieren que el 45 por ciento de las mujeres del país experimentan este tipo de violencia en el transcurso de su vida.
La decisión ayudará a hacer los sectores salud y jurídico espacios menos hostiles e intimidantes para las mujeres que necesitan ayuda.
Además, es un primer paso hacia abrir las cláusulas jurídicas para interrumpir un embarazo no deseado producto de una violación conyugal. En los 31 estados y en la Ciudad de México se permite el aborto en casos de violación, la única causal común a todos los estados.
La decisión coloca a México junto a muchas otras naciones que reconocen la violación marital como un crimen, incluidas Australia, Bulgaria, Francia, Nepal y Sudáfrica. En la conferencia de la ONU sobre la mujer, celebrada en 1995 en Beijing, todos los países representados en la Asamblea General, México incluido, trataron directamente la violación marital en una resolución que dictó que las mujeres, especialmente las esposas, pueden negarse a tener relaciones sexuales si así lo deciden. Según un artículo publicado en el New York Times el 17 de noviembre, India y Malasia figuran entre los otros pocos países que se han demorado en reconocer la violación marital como un crimen.
No obstante, el pronunciar la violación marital como un acto ilegal a nivel mundial ha sido un proceso sumamente lento, de nación en nación. En Estados Unidos, la violación marital era legal en los 50 estados hasta mediados de los a ños setenta. En algunos estados de EE.UU. y de México se hacen distinciones entre la violación marital y la violación perpetrada por extraños.
A medida que en más países se adoptan leyes de violación marital que velen por los derechos de la víctima y no del perpetrador, Ipas se está asegurando de que las noticias sobre la decisión lleguen a las mujeres mexicanas así como al sector salud, al gobierno y a los cuerpos encargados de imponer el cumplimiento de la ley. Debe trabajar con los congresos locales y las oficinas del fiscal general a nivel estatal para garantizar que esta decisión se refleje en las leyes locales.
Ipas se involucró con “Cynthia”, cuando estaba filmando un documental sobre
las sobrevivientes de violencia sexual. Con el apoyo de Ipas México y otras
organizaciones interesadas que abogaron por su derecho a la seguridad, “
Cynthia” logró impedir que pusieran a su marido en libertad. Y con esta decisión
de la Corte Suprema, “ Cynthia” está ayudando a asegurar que otras mujeres como
ella no tengan que afrontar una ley que descaradamente les niega su seguridad y
sus derechos.
Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones
e-mail: sherkk@ipas.org
teléfono: 919.960.5612
fax: 919.929.0258
