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| Dos mujeres jóvenes en Sudáfrica participan en una manifestación para crear mayor conciencia sobre la violencia intrafamiliar. |
| Eric Miller, Panos Pictures |
Las mujeres en relaciones violentas afrontan una variedad de dificultades, desde inseguridad económica hasta problemas de salud reproductiva, así como ataques inmediatos, tanto físicos como psicológicos, de sus parejas o familiares. A fin de brindar ayuda para resolver esta gran variedad de problemas, Ipas Sudáfrica trabaja con Mosaic Training, Service and Healing Center for Women (Centro Mosaico de Capacitación, Servicio y Sanación de Mujeres). Esta organización con sede en Sudáfrica fue creada hace más de una década con la finalidad de ayudar a las mujeres a salir de relaciones abusivas. Desde entonces, se ha ampliado su alcance para ayudar a las mujeres a forjar un futuro mejor y más seguro.
Mosaico fue fundado en la Ciudad del Cabo en 1996 con el fin de tratar el alto índice de violencia intrafamiliar que sufren las mujeres, particularmente aquéllas en países pobres. En aquel entonces, a pesar de que la violencia intrafamiliar era reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos, continuó siendo un tema tabú en Sudáfrica. Con un grupo de voluntarios, Mosaico visitó los centros comunitarios, escuelas, iglesias y otros lugares donde se reúnen las mujeres, a fin de crear mayor conciencia sobre la violencia en el hogar.
Mediante estas conversaciones en la comunidad, los consejeros lograron identificar y alcanzar a las mujeres que eran víctimas de violencia y motivarlas a aprovechar los servicios de consejería que ofrece Mosaico. Las sesiones de consejería ayudaron a las mujeres a ver que no estaban sufriendo solas y a buscar formas de salir de relaciones violentas.
Sin embargo, a medida que incrementó su trabajo con mujeres víctimas de violencia, el equipo de Mosaico se dio cuenta de que muchas mujeres necesitaban más que consejería y apoyo psicológico. Las clientas no sabían que tenían derecho de vivir una vida libre de violencia o que podían buscar órdenes de protección de los tribunales municipales. Además de los consejeros, Mosaico agregó trabajadores sociales auxiliares para ayudar a las clientas a familiarizarse con el sistema judicial. Debido a que la mayoría de las clientas de Mosaico no tenían ni seguridad económica ni física, Mosaico creó programas para ayudarlas a desarrollar las habilidades necesarias para encontrar empleo.
Después de casi una década de trabajo, Mosaico identificó un área que llevaría a la organización en una dirección completamente nueva. Los consejeros de Mosaico sabían que las mujeres víctimas de violencia sexual tenían necesidades insatisfechas de salud reproductiva. El embarazo no deseado y las infecciones de transmisión sexual eran dos peligros de particular importancia. Además, las mujeres en situaciones violentas a menudo no obtenían la atención médica que necesitaban. Los centros de salud pública que ofrecían servicios de planificación familiar y otros servicios de salud reproductiva, que hubieran podido tratar estos problemas, por lo general, se encuentran muy lejos de las comunidades donde las mujeres no tienen carros y tienen sólo acceso limitado a transporte público.
El equipo de Mosaico determinó que era necesario prestar servicios de salud reproductiva en los lugares donde residían sus clientas. Por tanto, en el año 2005, Mosaico empezó a trabajar con Ipas para crear una práctica de servicios de salud sexual y reproductiva que abarcara la extensión a la comunidad y los servicios clínicos, incluida la interrupción del embarazo (aborto). El personal de campo de Mosaico promovió la salud sexual y reproductiva durante sus campañas de concienciación en las comunidades donde trabajan. Además, el personal clínico llevó a cabo sesiones educativas en las escuelas de la Ciudad del Cabo.
“En el año 2006 se celebró una década de la aprobación de la Ley de Libre Elección respecto a la Interrupción del Embarazo, 50 años del Día Nacional de la Mujer y una década de la implementación de la Constitución. No obstante, los estudios indicaron que muchas mujeres en muchas comunidades aún desconocen sus derechos”, dijo Mosotho Gabriel, Directora de Ipas Sudáfrica. “A fin de alcanzar a estos grupos vulnerables con mensajes educativos y de promoción y defensa de la salud sexual y reproductiva, resultó imperativo crear alianzas con organizaciones comunitarias.”
Ipas trabajó con Mosaico para desarrollar folletos educativos, tales como un folleto sobre los derechos sexuales y reproductivos y la anticoncepción, y otro para ayudar a las mujeres a entender el procedimiento de interrupción del embarazo. Ipas también apoyó a Mosaico según fue formulando sus propios protocolos clínicos, los cuales garantizan que las mujeres reciban atención médica de alta calidad independientemente de sus ingresos.
Por ejemplo, todas las clientas en las clínicas de Mosaico reciben algo de consejería, sin importar el servicio que busquen. En 2005 y 2006, la mayoría de las pacientes en las clínicas buscaban servicios de anticoncepción e interrupción del embarazo. Sin embargo, Mosaico también proporciona servicios básicos de salud reproductiva, como la detección sistemática del cáncer y pruebas de embarazo. En 2005-2006, establecieron un servicio de asesoría y pruebas voluntarias (APV), de conformidad con las directrices nacionales de Sudáfrica para la detección sistemática del VI H.
Este énfasis en la consejería, así como la integración de los servicios, le da un interés particular a Mosaico. La Dra. Marijke Alblas, una gineco-obstetra que efectúa procedimientos de interrupción del embarazo en la clínica, así como en los centros de salud gubernamentales, ve una diferencia entre las pacientes en los diferentes establecimientos. Las clientas de Mosaico, observa ella, son mucho más concientes de sus emociones que las clientas en otros establecimientos; asimismo, tienden más a traer a alguien con ellas para apoyarlas durante todo el proceso. Además, dijo Alblas, las clientas en los centros estatales, quienes no reciben consejería con apoyo, tienden a ser más cerradas duran te el procedimiento.
La alianza de Ipas con Mosaico también es de particular interés. Ipas había trabajado anteriormente con colaboradores en servicios de salud gubernamentales para capacitar a los prestadores de servicios de aborto y ayudar a desarrollar protocolos para las prácticas. Ipas también ha apoyado médicos en consultorios particulares a fin de ayudarlos a proporcionar mejores servicios de salud a sus pacientes. Pero la alianza con una organización comunitaria única que trabaja para atender las necesidades de salud social, mental y física de sus clientas es otra expresión de la forma en que trabaja Ipas para extender los servicios de aborto de alta calidad a mujeres en todos los niveles.
“Mediante esta alianza, Mosaico se encuentra mejor equipado para trabajar con comunidades vulnerables y responder a las realidades de la vida de las mujeres”, dice Gabriel. “Las mujeres que sufren malos tratos se beneficiarán de recibir la información, la educación y el apoyo en grupo que necesitan las personas para ser saludables. Las mujeres confrontarán su propia situación, así como las prácticas en su sociedad y en su propia vida que disminuyen la calidad de la vida y perjudican a la salud sexual y reproductiva. La alianza contribuirá a la promoción de los derechos humanos en áreas donde a menudo aún se carece de actitudes hacia los asuntos relacionados con los derechos reproductivos y otros asuntos afines.”
Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones
e-mail: sherkk@ipas.org
teléfono: 919.960.5612
fax: 919.929.0258
