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| Sara Gómez |
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Con sede en Carolina del Norte, Ipas utiliza su experiencia en salud reproductiva internacional para mejorar la calidad de la salud sexual y reproductiva de inmigrantes latinos/as que viven en este estado. Un reciente estudio realizado por el Instituto Guttmacher indica que la tasa más alta del estado de embarazos en la adolescencia se encuentra entre las latinas; sin embargo estas adolescentes posiblemente no tengan acceso a la misma información y los mismos servicios de salud sexual y reproductiva que las que no son latinas. Los/las inmigrantes latinos/as en Carolina del Norte se enfrentan con numerosos retos únicos en el área de la salud sexual y reproductiva, como las barreras de idioma, la falta de conocimiento sobre los servicios disponibles y las actitudes comunitarias inculcadas respecto a la atención en salud reproductiva. Además, el Instituto Nacional de Latinas para la Salud Reproductiva señala que muchas latinas tienen bajos ingresos y menos probabilidad de tener seguro privado, y por ende menos posibilidad de tener acceso a la gama completa de opciones en salud sexual y reproductiva.
Trabajando con organizaciones locales, Ipas ayudó a establecer la Coalición de Carolina del Norte por la Justicia Reproductiva, una alianza de organizaciones, promotores, prestadores de servicios de salud y mujeres progresistas que viven en los condados de Chatham, Durham, Orange y Wake. La Coalición se esfuerza por brindar el nivel más alto de salud sexual y reproductiva a la comunidad latina e imparte cursos de capacitación en justicia reproductiva, proporciona información sobre asuntos de salud reproductiva y aboga por políticas para mejorar el acceso de la comunidad latina a información y servicios de salud reproductiva. La Coalición está integrada por El Pueblo Inc., una organización estatal de promoción y defensa de los/las latinos/as; organizaciones de salud y derechos reproductivos como Planned Parenthood de Carolina del Norte Central y NARAL Pro-Choice N.C.; y otros grupos como el Centro de Atención a Crisis por Violación del Condado de Orange y la Fundación Healthy Start de Carolina del Norte. Florence Simán, directora de los programas de salud de El Pueblo Inc., explica que la misión de la Coalición de Carolina del Norte por la Justicia Reproductiva es crear espacios seguros donde los/las latinos/as puedan hablar sobre asuntos de salud reproductiva y “cambiar las estructuras que limitan el acceso de la comunidad latina a información y servicios de salud reproductiva.”
En particular, la Coalición de Carolina del Norte por la Justicia Reproductiva trabaja para mejorar la salud y los derechos sexuales y reproductivos de la juventud, que constituye un gran porcentaje de la población local de inmigrantes. “Tradicionalmente, en la comunidad latina, casi no se habla de salud sexual y reproductiva por diversas razones, como la religión y las creencias culturales. Por ello, a la mayoría de las personas jóvenes se les hace difícil adquirir información exacta sobre la salud sexual y reproductiva”, dice Gina Uresti, coordinadora del programa de salud reproductiva de la juventud, de El Pueblo Inc. Además, la juventud rara vez puede acudir a sus padres para recibir consejos e información: “Cuando los padres trabajan interminables horas o doble turno, es difícil encontrar tiempo para comunicarse sobre asuntos de salud sexual y reproductiva”, agrega Uresti.
Con el apoyo de Ipas, El Pueblo Inc. capacita a promotores y promotoras de salud, líderes comunitarios extraoficiales que se conectan con inmigrantes latinos/as locales, incluidas las personas jóvenes, para educarlas sobre su salud y sus derechos reproductivos y sobre dónde pueden recibir servicios. Asimismo, la organización también capacita a líderes en salud para que eduquen a sus pares sobre asuntos de salud sexual y reproductiva.
Luis Arellano, de 19 años de edad, recibió capacitación de educadores de pares por medio de El Pueblo Inc. y estima que es importante que los/as jóvenes latinos/as tengan mejor acceso a la información. “Los/as latinos/as necesitan un lugar adonde puedan acudir y encontrar gente que hable su mismo idioma…Lo que he observado es que muchas personas [que] no hablan bien el inglés se sienten intimidadas para pedir ayuda, condones o incluso para hacer preguntas porque su inglés no es muy bueno”, explica él.
“Al involucrar a la juventud en el trabajo de justicia reproductiva, podemos difundir la información, demoler los mitos y fomentar la participación de otras personas. Por consiguiente, otras generaciones pueden estar mejor informadas sobre la justicia reproductiva”, afirma Uresti.
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org