A petición de la Secretaría de Salud de México, la Directora de Ipas México, Nadine Gasman, recientemente presentó una visión general de la violencia sexual en México a más de 250 expertos en salud pública, académicos y líderes gubernamentales, como parte del lanzamiento del Informe Mundial sobre la violencia y la salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La Secretaría de Salud de México y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) —oficina de la OMS para Latinoamérica y el Caribe— organizaron este simposio el 10 de julio, en la Ciudad de México, para llamar la atención de líderes gubernamentales y comunitarios a las conclusiones del primer “Informe mundial sobre la violencia y la salud”. Publicado por la OMS en 2002, el informe compila los datos disponibles sobre numerosas formas de violencia y sus efectos en la salud, la economía y la sociedad. Los funcionarios de la OMS están organizando una serie de reuniones en todo el mundo para destacar las recomendaciones del informe en relación con acciones para prevenir y abordar la violencia a nivel local, nacional e internacional.
La invitación de la Dra. Gasman para presentar el capítulo del informe sobre la violencia sexual y examinar la problemática en el contexto mexicano, refleja la posición de Ipas México como experta en el área de violencia sexual en México. Durante el último año, Ipas ha colaborado con el Programa de Mujer y Salud de la Secretaría de Salud federal en el desarrollo de un modelo nacional de atención integral para las mujeres víctimas de la violencia doméstica y sexual, el cual se basa en un modelo creado por Ipas México, refinado y lanzado en el Distrito Federal y en los estados de México, Hidalgo y Michoacán.
“El hecho de que la OMS dedicara un capítulo de su informe a la violencia sexual indica un gran adelanto en el abordaje de este problema,” dijo la Dra. Gasman. “Con demasiada frecuencia la violencia sexual es invisible, y esa invisibilidad impide que las mujeres, adolescentes, niñas y niños obtengan los servicios que necesitan.”
La OMS calcula que una de cada cuatro mujeres ha sufrido violencia de una pareja íntima, e informa de que una tercera parte de las adolescentes informa de que su primera experiencia sexual fue forzada. La Dra. Gasman señaló en su ponencia que en México se calcula que sólo una de cada 10 víctimas de la violencia sexual la denuncia; no obstante, agregó la Dra. Gasman, en la última década, se denunciaron aproximadamente cuatro casos de violación al día en la Ciudad de México.
La violencia sexual acarrea importantes consecuencias en la salud física y mental, que suelen ser de larga duración, así como repercusiones económicas. Por ejemplo, las víctimas de violencia sexual corren mayor riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, y de tener embarazos no deseados. En un estudio de pacientes de un centro de salud en la Ciudad de México, se mostró que el 11 por ciento de las mujeres que habían sido violadas quedaron embarazadas, dijo la Dra. Gasman.
La Dra. Gasman enfatizó que las víctimas de la violación suelen tener gran dificultad en acceder a los servicios de aborto legal cuando deciden interrumpir los embarazos que son producto de la violación, a pesar de que en casos de violación el aborto es permitido por ley en todos los estados y en el Distrito Federal.
El modelo de atención integral que Ipas México está creando, junto con la Secretaría de Salud federal, consiste en asesoría jurídica, apoyo psicológico y atención médica para las sobrevivientes de violencia. Hasta la fecha, más de 3,400 prestadores de servicios sanitarios, jurídicos y sociales han sido expuestos al modelo, y varias centenas de profesionales de la salud han sido capacitados en la prestación de atención integral de alta calidad –incluida la interrupción legal del embarazo– para las víctimas de la violencia sexual.
En la reunión del 10 de julio, la Dra. Gasman instó a que se realicen esfuerzos coordinados multisectoriales para prevenir y abordar las consecuencias de la violencia sexual y, especialmente, a que se fomente la cooperación entre el sector salud y el sector judicial. “Reducir la violencia es una meta realista siempre que sea parte de la agenda de cada persona, familia, comunidad, institución y país”, dijo ella.
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