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29 junio 2006

Laura Villa Torres, coordinadora del trabajo con jóvenes en la oficina de Ipas México, con sede en el D.F., habló el 31 de mayo en la Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de la ONU sobre el VIH/SIDA (UNGASS), en Nueva York. Villa era una de las integrantes de un grupo seleccionado de representantes de la sociedad civil que fueron invitados a compartir sus puntos de vista sobre temas tales como la igualdad de género y el SIDA; el papel de la religión; y la pandemia mundial del SIDA en el contexto de los derechos humanos.

Villa, de 25 años de edad, integrante de la Coalición de Jóvenes se centró en los derechos sexuales y reproductivos y en cómo deben tomarse en cuenta durante esta era del SIDA. En el año 2005, de acuerdo con las estadísticas de ONUSIDA, 38 millones de personas a nivel mundial vivían con el VIH/SIDA, 4 millones más se infectaron y otros 2 millones murieron.

En sus comentarios, Villa señaló que “aunque se han realizado muchos esfuerzos en el campo de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, especialmente a partir de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo en 1994, aún nos queda mucho trabajo por hacer. Actualmente, la mitad de las nuevas infecciones [por VIH] mundialmente se presentan en jóvenes entre las edades de 15 y 24. El 60 por ciento de estas infecciones son mujeres”.

Villa dijo que ahora —25 años después del descubrimiento del SIDA, y cuando existe el cohorte de jóvenes más grande del mundo— es el momento de actuar.

“La mitad de los habitantes del mundo somos jóvenes. La inversión económica y política en la juventud de hoy día —con un enfoque integral en los derechos sexuales y reproductivos— puede significar una gran diferencia para el desarrollo de nuestras sociedades en los años venideros, sobre todo en cuestiones del VIH/SIDA”.

Villa también confrontó asuntos que con frecuencia son considerados como tabú: los derechos de las personas cuya identidad sexual queda fuera de las normas heterosexuales, el aborto y el hecho de que las mujeres a menudo no pueden controlar su vida reproductiva —ya sea debido al maltrato o a creencias culturales que las privan del derecho a decidir sobre su cuerpo.

“¿Cuántas mujeres deben afrontar situaciones en las que no se respetan sus decisiones reproductivas? Con frecuencia, las mujeres no cuentan con las habilidades necesarias para negociar el uso del condón y, además del VIH, los embarazos —no planeados, no deseados o forzados— están a la orden del día”.

Ella continuó: “Hasta tenemos miedo de mencionar la palabra ‘aborto’. Pero el aborto es una realidad para todas las mujeres, incluidas aquéllas que viven con el VIH. He aquí dos premisas fundamentales que debemos respetar. Ninguna mujer que vive con el VIH debe ser forzada a interrumpir su embarazo. Toda mujer que vive con VIH y decide libre y voluntariamente tener un aborto debe tener acceso a servicios seguros y de calidad”.

La versión preliminar de la declaración política de la UNGASS (en inglés) no contiene ninguna referencia a los servicios de aborto para las mujeres que viven con VIH/SIDA. Sin embargo, se “compromete a atender las tasas de infección por VIH, que están en alza entre la juventud, a fin de garantizar una futura generación libre de VIH” mediante estrategias de prevención basadas en evidencia y mediante la prestación de servicios de salud amigables para los jóvenes.


Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones

e-mail: sherkk@ipas.org
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