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| Enfermera-partera profesional de Kenia, Mónica Oguttu, protesta contra la Ley Mordaza en el año 2004 |
En uno de sus primeros actos oficiales, el presidente Barack Obama revocó hoy la Ley Mordaza, un reglamento de la era de Reagan, que prohíbe que organizaciones extranjeras usen su propio dinero para la atención del aborto o para actividades de promoción y defensa del aborto si aceptan ayuda financiera de EE.UU. para la planificación familiar. La movida señala un cambio muy esperado en las políticas de EE.UU. a favor de la salud y los derechos reproductivos, tanto a nivel nacional como en el extranjero.
Elizabeth Maguire, Presidenta y Directora Ejecutiva de Ipas, hizo elogio de las noticias. “Los daños que infligió la Ley Mordaza en las mujeres están bien documentados. Por nuestro trabajo mundial con las personas más afectadas, sabemos que las medidas del presidente Obama tendrán profundos efectos positivos en la vida de millones de personas”, dijo ella.
Más de 250 organizaciones de salud y derechos humanos, de más de 54 países, también respaldaron la eliminación de la Ley Mordaza en una carta al presidente Obama. Entre los signatarios se encuentran organizaciones tan diversas como Amnistía Internacional, la Federación de Redes por una Maternidad sin Riesgos (Nepal), la Iniciativa del Poder de las Niñas (Nigeria) y el Imperativo de Salud de Mujeres Negras (Black Women's Health Imperative -- EE.UU.).
“Firmo de parte de muchas mujeres a quienes les hubiera gustado firmar pero que no pueden leer y escribir”, dijo Mónica Oguttu, una enfermera-partera profesional y responsable de la Fundación Médica y Educativa de Kisumu, en Kenia, al escribir antes de que se anunciara la decisión. “Estamos orando y ayunando esta semana y pasaremos la noche del 19 en vela en la casa de Obama, en Kogelo, rezando por la revocación de la Ley Mordaza para permitir que todas las mujeres puedan gozar de sus derechos.”
Ipas y sus colegas mundialmente esperan que la revocación de la Ley Mordaza prepare el terreno para otros pasos importantes del gobierno de EE.UU. hacia lograr acceso universal a los servicios de salud reproductiva y promover los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres de todo el mundo. Lo primordial, dijo Maguire, es aumentar el financiamiento de EE.UU. para los servicios de planificación familiar en los países pobres, la forma más segura de disminuir tanto el número de embarazos imprevistos como de abortos. Las organizaciones e investigadores de salud y derechos reproductivos recomiendan duplicar los gastos actuales de EE.UU. a por lo menos mil millones de dólares estadounidenses al año. Incluir este financiamiento en el presupuesto debería ser máxima prioridad para el gobierno de Obama.
Además, Ipas espera que el gobierno de Obama trabaje con el Congreso para terminar con las prohibiciones de financiamiento de EE.UU. para los servicios de aborto legal, que discriminan a las mujeres pobres. La Enmienda de Helms, que fue anexada hace 35 años a la legislación de EE.UU. respecto a la ayuda financiera para el extranjero y aún continúa vigente, prohíbe el uso de fondos de EE.UU. para la atención del aborto en casi todas las circunstancias. Su efecto ha sido aun más amplio e incluye bloquear la ayuda financiera a organizaciones que proporcionan servicios urgentes de salud reproductiva. “Desde hace mucho tiempo debió haberse eliminado esta restricción y similares prohibiciones del financiamiento nacional, como la Enmienda de Hyde", agregó Maguire.
Mundialmente, la salud reproductiva deficiente continúa siendo la causa principal de muertes y enfermedades de mujeres en edad fértil, particularmente en los países más pobres. Los embarazos no deseados e inoportunos –debido al acceso restringido a los servicios de planificación familiar– tienen como consecuencia aproximadamente 40 millones de abortos al año. La mitad de esos abortos son inseguros, realizados por prestadores de servicios no calificados y/o en condiciones antihigiénicas. Cada año, las complicaciones del aborto inseguro ocasionan aproximadamente 67,000 muertes y por lo menos 5 millones de lesiones graves, todas ellas evitables.
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org