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29 abril 2005
Debido al alto índice y a las trágicas consecuencias del aborto inseguro, existe la necesidad crítica de que la atención postaborto oportuna y de alta calidad esté disponible para todas las mujeres de Latinoamérica.
Foto cortesía de Betty Press, Panos Pictures.

Las medidas moderadas pueden tener un gran impacto en lo que respecta al mejorar el tratamiento proporcionado a las mujeres que presentan complicaciones postaborto, según un informe que se acaba de publicar en la revista Health Policy and Planning.

En el informe, Postabortion Care in Latin America: Policy and Service Recommendations from a Decade of Operations Research (“La atención postaborto en América Latina: Recomendaciones sobre políticas y servicios, producto de una década de investigación operativa), se analizan los resultados de 10 estudios principales de investigación operativa realizados en hospitales del sector público en siete países latinoamericanos entre 1991 y 2002.

“En general, los estudios muestran que al incorporar el uso de tecnologías apropiadas, como la aspiración manual endouterina (AMEU), y al aplicar un enfoque centrado en la mujer se puede salvar la vida de las mujeres y mejorar su salud reproductiva, mientras que a la vez se reducen los costos al sistema de salud,” dijo Deborah Billings, Senior Associate de la Unidad de Investigación y Evaluación de Ipas y co-autora del informe.

En toda América Latina, donde las leyes de aborto por lo general son sumamente restrictivas, se estima que cada año se practican unos 3.7 millones de abortos clandestinos y en condiciones de riesgo. Esto significa casi un aborto inseguro por cada tres nacidos vivos en la región. Aproximadamente 3,700 mujeres mueren anualmente por complicaciones relacionadas y, por cada muerte, un número incalculable de mujeres sufren lesiones y discapacidad a largo plazo. 

Debido al alto índice y a las trágicas consecuencias del aborto inseguro, existe la necesidad crítica de que la atención postaborto (APA) oportuna y de alta calidad esté disponible para todas las mujeres de Latinoamérica. La APA presenta también la oportunidad de ayudar a las mujeres a evitar futuros embarazos no deseados mediante la consejería y los servicios de anticoncepción.

El modelo de APA consta de cinco componentes principales: tratamiento oportuno de las complicaciones de aborto que ponen en riesgo la vida de la mujer; consejería para identificar y responder a las necesidades de salud psicológicas y físicas, así como a otras inquietudes de las mujeres; servicios de anticoncepción y de planificación familiar; servicios de salud reproductiva y otros servicios de salud proporcionados en el mismo establecimiento de salud o vía referencias a otros servicios complementarios; y alianzas entre la comunidad y los prestadores de servicios de salud con el fin de tratar los problemas del embarazo no deseado y el aborto inseguro.

El informe, co-redactado por Deborah Billings y Janie Benson, Vicepresidenta y Directora de la Unidad de Investigación y Evaluación de Ipas, muestra que antes que se lograrán mejorías en la APA, muchas mujeres que llegaban a los establecimientos de salud con complicaciones de aborto en Latinoamérica no recibían servicios de salud de la mejor calidad posible. Aquéllas que presentaban aborto incompleto, por lo general, recibían tratamiento con el legrado uterino instrumental (LUI), también conocido como dilatación y curetaje (D&C), en un quirófano bajo anestesia general o sedación intensa, y a menudo tenían que esperar para que se les practicara el procedimiento y permanecer hospitalizadas hasta el siguiente día.  Además, pocas mujeres recibían servicios de anticoncepción postaborto.

Tras U>intervenciones relativamente moderadas, la mayoría de las mujeres recibieron tratamiento con la AMEU, un método recomendado por la Organización Mundial de la Salud, en lugar del legrado uterino instrumental, como un método eficaz y más seguro de evacuación endouterina. En la mayoría de los lugares, los servicios fueron reorganizados para ofrecer la APA como un procedimiento ambulatorio, lo cual disminuyó considerablemente los costos y la duración de la permanencia promedio de las mujeres en el hospital.  Más aún, la aceptación de los métodos anticonceptivos por parte de las mujeres mejoró notablemente después que la consejería y los servicios de anticoncepción se integraron al tratamiento clínico con APA.

“Los estudios mostraron que los cambios pequeños en la prestación de servicios de APA propician resultados significativos,” dijo Deborah Billings. “Sin embargo, se lograrán aun mayores avances al tratar los otros componentes de la APA, como por ejemplo al proporcionar a las mujeres enlaces con otros servicios de salud reproductiva que puedan necesitar.”

“Por último, el informe recomienda que dichos esfuerzos se combinen con trabajo para mejorar la prevención principal: por ejemplo, mejores servicios de anticoncepción para evitar el embarazo no deseado y servicios de aborto seguro y legal para disminuir el número de abortos clandestinos e inseguros,” ella concluyó.


Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones

e-mail: sherkk@ipas.org
teléfono: 919.960.5612
fax: 919.929.0258