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| El número de invierno de la revista de Ipas, Because, ahora está disponible. |
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El 10 de marzo es el Día Nacional de Agradecimiento a los Prestadores de Servicios de Aborto, quienes hacen posible que las mujeres estadounidenses tengan opciones en salud reproductiva y a menudo ofrecen apoyo y atención fundamentales. Sin embargo, el número de personal médico y personal de salud que puede efectuar procedimientos de aborto o administrar medicamentos para inducir el aborto está disminuyendo, por lo cual el acceso a este servicio de salud esencial resulta cada vez más difícil. La falta de fondos federales y capacitación adecuada en las facultades de medicina, al igual que el estigma social y religioso cada vez más agresivo hacia prestadores de servicios de aborto, contribuyen en gran medida al número reducido de estos profesionales de la salud.
En el nuevo número de la revista Because, que destaca asuntos relacionados con la salud reproductiva a nivel mundial, se dedica un artículo a la reserva reducida de prestadores de servicios de aborto en Estados Unidos.
“Estoy casi segura de que muy poca gente piensa: ‘Cuando crezca, quiero ser prestador de servicios de aborto’, pero sí creo que mucha gente puede imaginarse querer ser profesional médico para poder ayudar a otras personas" dice Shannon Connolly, estudiante de medicina en formación para ser prestadora de servicios de aborto.
El aborto es el procedimiento médico más común al cual se someten las mujeres entre 15 y 44 años de edad en Estados Unidos. No obstante, en las facultades de medicina no se tratan los servicios de aborto en las clases ni se capacitan a los estudiantes para que efectúen el procedimiento. Megan Evans, estudiante de medicina en formación para ser prestadora de servicios de aborto, dice que la verdadera barrera al acceso a los servicios de aborto “es la falta de capacitación en las facultades de medicina y en los programas de residencia médica.” “La actitud [hacia] el aborto debe cambiar en la medicina”, agrega ella. Los estudiantes de medicina que piensan ser prestadores de servicios de aborto deben aprender más acerca de los servicios de aborto por su cuenta. Las personas interesadas en aprender o hablar sobre el aborto en el recinto universitario a menudo reciben poco apoyo de los administradores académicos e incluso reciben amenazas de grupos contra el derecho a decidir. Organizaciones como Medical Students for Choice (MSFC) (Estudiantes Médicos por el Derecho a Decidir) o Physicians for Reproductive Choice and Health (PRCH) (Médicos por la Libre Elección Reproductiva y la Salud) reconocen la necesidad de impartir capacitación en aborto y proporcionar fondos y apoyo a los estudiantes de medicina.
Los estudiantes de medicina que deciden ser prestadores de servicios de aborto también deben combatir el riesgo real de un movimiento cada vez más agresivo contra el derecho a decidir. Connolly relata que en realidad no había tomado en cuenta el riesgo a su seguridad hasta la violenta muerte del Dr. Tiller, un prestador de servicios de aborto que fue asesinado en su iglesia, en mayo de 2009, por un activista radical contra el derecho a decidir. “Nunca antes había pensado en cosas como: ‘¿necesitaré usar un chaleco a prueba de balas? ¿Qué tendré que hacer para proteger a mi familia? ¿Qué tipo de sistema de seguridad necesitaré en mi casa?’ Me preocupa mucho que este tipo de consideraciones desalienten a los estudiantes y residentes de medicina de la prestación de servicios de aborto.” Muchos prestadores de servicios de aborto deciden ejercer su cargo de manera anónima, efectuando procedimientos de aborto en el primer trimestre bajo la sombrilla de un consultorio general o ginecológico. Pocas personas que proporcionan servicios de aborto afirman abiertamente su participación en brindar atención del aborto
La carencia de prestadores de servicios de aborto significa que algunas mujeres deben viajar largas distancias para recibir atención, lo cual suma costos de viaje y estrés adicional a la experiencia. Dado que el costo promedio de un aborto es aproximadamente $400 dólares estadounidenses, algunas mujeres encuentran que el costo total del procedimiento es prohibitivo. Si el número de prestadores de servicios de aborto continúa disminuyendo, será cada vez más difícil para las mujeres tener acceso a estos servicios. Es más, los obstáculos al acceso casi siempre conducen a abortos inseguros, que ponen en peligro la vida y la salud de las mujeres. “Las mujeres que no tienen acceso a los servicios de aborto están tomando las riendas de la situación”, dice Miranda Balkin, estudiante de medicina que planea ser prestadora de servicios de aborto.
Estudiantes como Balkin ayudarán a llenar la reserva cada vez menor de prestadores de servicios, sin los cuales la salud y los derechos de las mujeres sufren.
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org