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| La Dra. Mutinta Muyuni proporciona y promueve los servicios de aborto seguro. |
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La Dra. Mutinta Muyuni, gineco-obstetra en Lusaka, Zambia, proporciona servicios de atención integral a la salud de las mujeres, incluidos los servicios de aborto seguro al máximo grado permitido por la ley. Como aliada que defiende públicamente el derecho de las mujeres a los servicios de aborto seguro, dice: “no estoy avergonzada de mi trabajo y no deberíamos avergonzarnos … He llegado a la etapa en la que puedo ser un rostro público para el gran número de personas que no pueden mostrar su rostro.” La Dra. Muyuni motiva a sus colegas a salvar la vida de las mujeres proporcionando servicios de aborto seguro y cuenta cómo la capacitación de Ipas en la aclaración de valores la ayudó a ser promotora de la prestación de servicios de aborto compasivos.
La Dra. Muyuni fue criada como católica en un ambiente antiaborto. Recuerda haber visto en la escuela superior propaganda contra el derecho a decidir, que una amiga obtuvo de “americanos.” Recuerda como “describieron los procedimientos de una manera muy brutal… realmente pensamos, usted sabe, el aborto el algo muy malo. … No me expusieron a materiales que defienden las razones de las mujeres ni me explicaron qué le sucedería a una mujer si no tuviera un aborto seguro.” Agrega: “En mi país mueren tantas personas que la gente se insensibiliza y no se detiene a pensar de dónde provienen estas mujeres; ¿son parte de una familia? ¿Es la hermana de alguien? ¿La madre de alguien? Pero después de un timepo, una empieza a pensar: ¿qué significaría si esta mujer muriera? ¿Qué significaría para su familia? ¿Qué significaría para el país si perdiéramos a esta mujer?”
Más adelante, la Dra. Muyuni se hizo gineco-obstetra y proporcionó servicios de atención postaborto, pero sólo porque se lo exigía su profesión. Con profundo remordimiento, recuerda lo mal que trataba a las mujeres que llegaban sufriendo de complicaciones relacionadas con el aborto. Ella recuerda haber efectuado el procedimiento de aspiración manual endouterina (AMEU) en las pacientes: “Lo hacía porque era parte de mi trabajo” y agrega “Yo era una de las personas que no administraba medicamentos para el dolor… Pensaba: ‘está bien, aquéllas que yo sospechaba que se habían inducido un aborto, se lo merecen. Que sientan el dolor. Quizás la próxima vez no tendrán un aborto. Tal vez la próxima vez tendrán más cuidado.’ Yo era ese tipo de médica.”
La Dra. Muyuni pidió asistir a una capacitación de Ipas en aborto con medicamentos, en el año 2009, porque quería mejorar sus habilidades clínicas. Parte de la capacitación consistió en ejercicios de aclaración de valores, durante los cuales las personas participantes identifican y abordan las barreras a la prestación de servicios de aborto, la accesibilidad y calidad de la atención debido al suministro de información incorrecta, conflictos de valores, actitudes negativas y la falta de respeto por los derechos de las mujeres. La Dra. Muyuni cuenta que, durante la capacitación, ella “se sintió muy conmovida al poder ver a una mujer como una persona que significa algo para otras personas. No es simplemente una paciente; no es simplemente una estadística. Quizás sea alguien que vende nueces molidas en la esquina o alguien que se queda en la casa y barre y recibe a su familia al final del día. Ella es importante para alguien y le hará falta a alguien si se muere. Y yo puedo impedirlo si la atiendo.” Reflexiona sobre su pasado: “Sabe, rechacé a tantas personas. Y pensé: ‘¿Qué habrá sucedido con todas esas mujeres? ¿Aún estarán vivas?’ Y es algo de lo cual me arrepiento.”
La Dra. Muyuni explica cómo empezó a ver al aborto y su función en la atención del aborto de manera diferente después que los ejercicios de aclaración de valores la ayudaron a ponese “en la situación de la paciente”. Agrega, además, que los ejercicios de aclaración de valores “no te obligan a estar a favor del derecho a decidir”. El proceso la ayudó a reevaluar sus “pensamientos respecto al aborto, las mujeres y la vida.” Aparte de su propia transformación, también entendió que “tenía que hacer algo” por lograr mayores cambios en la prestación de servicios de aborto y en el trato que reciben las personas que proporcionan esos servicios.
Ella describe que las personas que proporcionan servicios de aborto y sus pacientes a menudo son confrontadas por colegas y otras personas que no apoyan los derechos de aborto: “Cuando la gente se te acerca para hablarte y te dice: ‘Pero doctora, usted es una persona tan amable; ¿por qué proporciona estos servicios? Usted sabe que se va a quemar el infierno por lo que hace,’ y dicen esto frente a la paciente. Aún les aconsejo a todas mis pacientes: ‘En este hospital, no todas las personas están a favor del derecho a decidir; por ello, tienen que prepararse para lo que puedan oír. No se asusten; no es su culpa que tengan que tomar esta decisión tan difícil.’ Algunas no estaban preparadas para oír tan malos tratos.”
La Dra. Muyuni dice: “Yo quería compartir lo que aprendí y sensibilizar a la gente, compartir mi cambio con cualquier ejemplo que pudiera dar.” Ella utiliza algunos de los ejercicios de aclaración de valores que aprendió durante su capacitación para enseñarles a sus colegas en el hospital a reconocer el impacto de sus actitudes en las pacientes, en los profesionales de la salud y en la calidad de la atención. Ahora ella dice que “su actitud ha cambiado gracias a nuestros esfuerzos de promoción y defensa, gracias a nuestro ejemplo. Ya no es un lugar donde una mujer puede morir al buscar un aborto seguro porque la dejan desangrar ya que la enfermera se niega a llamar al médico si se da cuenta y dice: ‘Para que aprendas.’”
La Dra. Muyuni explica su papel como promotora señalando a su corazón: “Observarán que tengo un gafete puesto. Me lo pongo en el trabajo también…Esto le indica a las personas que no tengo miedo de defender mi trabajo.” Continúa: “Creo que si una puede trabajar con una persona positiva o con un grupo de personas que en realidad defienden sus convicciones y decir: 'estoy cansada de ver morir a las mujeres y quiero lograr cambios importantes, y si quieren unírseme, trabajemos de manera conjunta. Cada persona debe desempeñar un papel en estos esfuerzos. Si quieren hablar sobre la anticoncepción, háganlo; si quieren hablar sobre abstinencia, háganlo; pero no sean una barrera y restricción para demás profesionales de la salud.”
Y se han logrado avances: existe menos estigma en torno al aborto y el personal de salud discute el aborto más abiertamente en el hospital donde ella trabaja. “No quiero que el aborto sea un secreto en el trabajo… Hemos pasado de la etapa en la que no podíamos hablar de aborto a la etapaactual, varios meses después, en la que podemos hablar abiertamente sobre incluso el aborto electivo … lo cual considero ser un avance.”
A la Dra. Muyuni le preguntaron qué les diría a las personas que proporcionan servicios de aborto que aún no se sienten preparadas para declarar en público sus convicciones en cuanto al aborto. “Los instaría a contribuir como puedan, donde puedan. No tienen que empezar a efectuar procedimientos de interrupción del embarazo hoy si no se sienten preparadas, porque si lo hacen y no están preparadas para ello, pueden hacer más mal que bien. Empiecen por la anticoncepción si se sienten más a gusto con ese tema; empiecen con la detección y prevención de ITS [infecciones de transmisión sexual] si se sienten más a gusto en esa área, pero levántense y hagan algo por promover este continuum de atención integral del aborto. Eso es lo que diría a una persona que aún no se siente preparada: siempre hay algo que hacer.”
Para mayor información, diríjase a: media@ipas.org