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27 mayo 2005
En Estados Unidos, casi un millón de mujeres adolescentes quedan embarazadas cada año.

Al conmemorar el final del mes para la Prevención Nacional del Embarazo de Adolescentes, Ipas señala que los derechos de las mujeres jóvenes de recibir educación sexual exacta, métodos anticonceptivos y servicios de aborto se ven cada vez más restringidos. Como ejemplo de dicha tendencia, este mes la Corte Suprema de EE.UU. aceptó una apelación del estado de New Hampshire para reinstaurar los requisitos de notificación a los padres en los casos de menores que buscan que se les practique un aborto: el primer caso de aborto aceptado por la Corte Suprema de EE.UU. en los últimos cinco años.

En Estados Unidos, casi un millón de mujeres adolescentes quedan embarazadas cada año. Pese a considerables esfuerzos en la última década por reducir estas cifras, Estados Unidos aún cuenta con la tasa más alta de embarazo de adolescentes de entre todos los países desarrollados. Para cuando cumple los 20 años de edad, una de cada tres muchachas estadounidenses ya ha quedado embarazada; el ochenta por ciento de esos embarazos no son intencionales.

Los hechos
En la actualidad, el gobierno federal gasta casi $138 millones al año en programas educativos que promueven el mensaje de “abstinencia hasta el matrimonio” y fallan en proporcionar a la juventud información completa y médicamente exacta sobre las relaciones sexuales. Estos programas, cuya eficacia no se ha comprobado, no son aprobados por la opinión pública —según el Consejo de Información y Educación Sexual de Estados Unidos, la gran mayoría de los adultos estadounidenses apoyan un currículo de educación sexual que abarque una gran variedad de temas, como la anticoncepción, la prevención de las infecciones de transmisión sexual y el aborto.

Prevención de embarazos no deseados
A pesar de que las cifras han disminuido en un 13.7 por ciento desde 1991, casi la mitad de todos los estudiantes de colegio secundario aún informan haber tenido relaciones sexuales. Según los datos de 1995, el 78 por ciento de esos adolescentes usan algún tipo de anticonceptivo la primera vez que tienen relaciones sexuales. No obstante, inquietantemente, un creciente número de farmacéuticos se niegan a surtir recetas para anticonceptivos, citando objeciones religiosas, morales, ideológicas y personales. Según la Federación de Planificación Familiar de América (Planned Parenthood Federation of America), en cuatro estados actualmente existen leyes que permiten que un farmacéutico rehúse surtir recetas —incluidas las recetas para anticonceptivos— y, hasta la fecha, se ha propuesto una legislación similar en nueve estados adicionales.

El negar a las mujeres su derecho al acceso oportuno de servicios de salud es un acto de discriminación que puede, en este caso, llevar a un aumento en el número de embarazos no intencionales, particularmente entre las mujeres jóvenes. Una adolescente sexualmente activa, que no usa anticonceptivos, tiene una probabilidad de un 90 por ciento de quedar embarazada dentro de un año.

Toma de decisiones libres e informadas
Cuatro de cada diez adolescentes embarazadas deciden interrumpir su embarazo por medio de un aborto; a menudo citan preocupaciones como que el tener un bebé cambiará su vida, que ellas mismas son demasiado inmaduras o que carecen de los recursos financieros para mantener a un hijo. Sin embargo, en 44 estados se restringe el acceso de las mujeres jóvenes al aborto al exigirse la notificación o el consentimiento de sus padres. Aunque la mayoría de estas mujeres hablan por lo menos con uno de sus padres cuando van a tomar decisiones sobre un embarazo no planeado, algunas piensan que no pueden discutir el tema con ninguno de los dos. Las restricciones al acceso de las mujeres al aborto no exigen y no pueden exigir mejoras en la comunicación familiar; no obstante, éstas pueden llevar a violencia intrafamiliar y a demoras inseguras en el acceso de las mujeres jóvenes a los servicios de aborto.

El impacto de las restricciones que limitan el acceso de la juventud a la educación sexual, los métodos anticonceptivos y el aborto es exacerbado para las mujeres afro-americanas. Por motivos complejos —como la pobreza y las normas culturales— la juventud en las comunidades afro-americanas experimenta tasas desproporcionadamente altas de embarazos no intencionales y nacimientos en la adolescencia. A nivel nacional, la tasa de nacimientos en la adolescencia es más alta entre las Latinas que en cualquier otro grupo racial o étnico.

Para los adolescentes, la responsabilidad de criar a un hijo tiene graves consecuencias para ellos, sus hijos y la sociedad, por ejemplo:



Para mayor información, diríjase a:
Kirsten Sherk
Gerente, Unidad de Comunicaciones

e-mail: sherkk@ipas.org
teléfono: 919.960.5612
fax: 919.929.0258