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Hoy, el Senado de Estados Unidos votó para confirmar al juez Samuel Alito como el 110º magistrado de la Corte Suprema de la nación. Alito, quien forma parte del Tercer Circuito de la Corte de Apelaciones de EE.UU., representa un peligro inminente para Roe contra Wade y el acceso de las mujeres al aborto. Como funcionario del gobierno de Reagan en 1985, Alito ayudó a formular un plan para revocar la decisión de Roe. Posteriormente, en la Corte de Apelaciones, él fue el único juez que votó por confirmar el requisito de notificación del c ónyuge, en la ley de aborto de Pensilvania, en Planned Parenthood of Southeastern Pennsylvania contra Casey.
La presidenta de Ipas, Elizabeth Maguire, dijo: “La revocación de Roe pondría en peligro la autonom ía y la vida de millones de mujeres que afrontan embarazos no deseados cada año en Estados Unidos”.
El nombramiento de Alito distanciará aún más el máximo tribunal de la nación de los puntos de vista centristas compartidos por la mayoría de los estadounidenses, quienes están a favor del derecho de la mujer al aborto. En una encuesta Gallup de CNN/USA Today de 1,000 adultos estadounidenses, realizada del 20 al 22 de enero, el 66 por ciento dijo que no le gustaría ver que la Corte Suprema revoque a Roe contra Wade, la histórica decisión de 1973 de legalizar el aborto.
Después que Roe entró en vigor, hubo una dramática disminución en el número de mujeres que mueren a consecuencia del aborto. Una revocación de Roe podría eliminar estos adelantos y hacer retroceder a la nación a las condiciones antes de Roe, en las cuales las mujeres podían morir o quedar lesionadas permanentemente porque el aborto inseguro era suúnica opción.
El nombramiento de Alito y la posible derrota de Roe recalcan aún más un fenómeno cada vez más perturbador: A medida que en el resto del mundo se amplían los derechos de las mujeres y adolescentes con respecto al aborto, Estados Unidos se encauza en dirección contraria. En 1994, 179 países convinieron en tratar los efectos del aborto inseguro en la salud pública. Países como Etiopía, Nepal y Sudáfrica se han unido al creciente grupo de naciones donde se están liberalizando las leyes de aborto.
Sin embargo, en 2001, el presidente George W. Bush reinstauró la Ley Mordaza, la cual prohíbe que las organizaciones no gubernamentales en el extranjero que reciben fondos de planificación familiar de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional usen sus propios fondos no provenientes de EE.UU. para proporcionar servicios de aborto, consejería o referencias, o para abogar por leyes de aborto menos restrictivas en su propio país. Es más, Estados Unidos continúa siendo la única nación industrializada donde no se ha ratificado la convención de la ONU titulada Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, en la cual se emitió un mandato de igualdad en los servicios de salud y planificación familiar tanto para los hombres como para las mujeres.
A pesar de que Samuel Alito decidirá principalmente sobre los asuntos de la
ley de EE.UU. desde el tribunal, las tendencias jurídicas estadounidenses con
frecuencia repercuten ampliamente por todo el mundo. En estos tiempos en que más
naciones consideran el acceso al aborto un asunto tanto de salud como de
derechos humanos, la posición de Alito en contra de Roe contra Wade
constituye una amenaza que ni las mujeres en Estados Unidos ni aquéllas en los
países en desarrollo pueden darse el lujo de pasar por alto.
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Kirsten Sherk
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